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Una semana dura

Los Medias Blancas de Chicago dejaron atrás lo que hasta el momento ha sido su peor semana de la temporada, al registrar solo dos victorias en seis encuentros.

Lo positivo es que al final hubo varias cosas para destacar en una semana en la que por primera vez en la campaña el bateo pudo ser contenido por los rivales.

El domingo y luego de perder cuatro encuentros en fila, de los que bien se pudieron haber ganado al menos dos, el bateo del equipo hizo explosión con 16 carreras, luego de solo haber anotado ocho en los previos cuatro encuentros.

Los Medias Blancas necesitaban un encuentro como ese para reafirmar su confianza ofensiva y dejar atrás esa pequeña sequía que se tuvo.

En ese reaccionar ofensivos hay que destacar a José Abreu, quien había tenido dificultad para registrar buenos turnos, pero en los dos últimos juegos los ajustes que hizo le dieron resultados y bateó de 9-5, con dos dobles y jonrón -su quinto de la temporada-, además impulsó tres carreras.

Dayán Viciedo se ha mantenido dándole bien a la bola y también se vieron buenos resultados en la serie ante los Rangers. De hecho ayer ligó su primer jonrón de la temporada.

Esa mejoría ofensiva es importante para los Medias Blancas especialmente cuando hoy comienzan una serie de cuatro encuentros ante los Tigres de Detroit, sus acérrimos rivales en la División Central de la Liga Americana y de los que están en estos momentos a dos juegos en la clasificación.

En la última semana también falló el pitcheo, especialmente en la serie ante los Rangers de Texas. Fallaron tanto los abridores como los relevistas, quienes han sido el área de mayor inconsistencia y preocupación en el equipo en este primer mes de temporada.

Los abridores fueron castigados con 17 carreras en 13 entradas y dos tercios, por la ofensiva de Texas. El mejor librado fue Erik Johnson, quien continúa con problemas para ser consistente, sin embargo, contó con suerte y pudo llevarse la victoria pese a otorgar cinco bases por bolas.

En el relevo en los últimos juegos se ha visto mejoría especialmente por parte de Ronald Belisario que es una pieza de suma importancia en el futuro del equipo. Ya el derecho venezolano tiene dos de sus últimas tres presentaciones sin aceptar carreras ni hits.

Ahora falta que hombres como Scott Downs llegue al nivel por el cual los Medias Blancas le dieron cuatro millones de dólares para esta temporada. Si principal problema ha sido el control ante los zurdos, los hombres a los que se supone debe retirar. A ellos les ha dado cuatro de las seis bases por bolas que ha otorgado en la temporada.

Hacer los ajustes necesarios para ser constantes y efectivos en el pitcheo, tanto en el abridor como en el relevo -que es el peor de la liga, con efectividad de 5.72 y 45 bases por bolas- es necesario para que los Medias Blancas pueden ser regulares en su juego y enfrentar exitosa y satisfactoriamente esta nueva semana, en la que además de enfrentar en cuatro encuentro a los Tigres se medirán en tres, pero en casa, a los Rays de Tampa Bay.

Será una semana de mucha intensidad y lucha, pero en la cual se podrá medir el pulso ante los equipos favoritos.

 

¡Enhorabuena Philip!

Chicago.- Los Juegos Perfectos siempre están rodeados de un aura especial y el que lanzó hoy Philip Humber no fue la excepción.

El lanzador de los Medias Blancas de Chicago, quien esta tarde puso a vibrar a todo el equipo y a toda la afición, que lo acompañó durante el recorrido de las nueve entradas y los 27 outs que realizó de forma perfecta ante la ofensiva de los Marineros de Seattle, estuvo sencillamente bendito en su actuación.

Humber llegó al encuentro de esta tarde con un matchup en teoría favorable para él, al enfrentar a una ofensiva con innumerables deficiencias, pero que en ella cuenta con uno de los bateadores que más contacto hace con la bola en el beisbol y que en diez de sus once campañas en las mayores ha dado más de 200 hits, sin contar que ha sido el hombre que más inatrapables ha dado en las mayores desde su debut en el 2001; obviamente estamos hablando de Ichiro Suzuki.

Todo eso, sin embargo, no importó, porque Humber siempre apacible, calmado, callado, enfocado en el plan de juego que tenía para enfrentar a los Marineros fue dominando uno a uno a los bateadores que se paraban frente a él en el home play.

El derecho tuvo control de la escena en todo momento, trabajando en un ritmo cómodo, rápido y engañando de forma constante a sus oponentes, especialmente con su curva, que fue con el envío que generó la mayoría de los 13 batazos por el aire que le conectó la ofensiva de Seattle.

A medida que iba tejiendo el manto dorado con el que se cubrió de gloria luego de su gesta, Humber, al igual que todos sus compañeros y todos los asistentes en el Safeco Field, así como todas las personas que estábamos describiendo y comentado el juego, fue notando lo mágico y significativo del trabajo que estaba realizando. Fue por ello que en el sexto inning, cuando Munenori Kawasaki, le tocó la bola de frente a él, sonrió y movió la cabeza como preguntándose ¿Y qué están haciendo? ¿Así quieren dañar mi trabajo?

Luego de cada inning que retiraba, el abridor de los Medias Blancas, de 29 años de edad y nativo de Texas, se sentaba en el mismo lugar, en el medio del dugout, al lado izquierdo de los termos anaranjados de Gatorade, que realmente tienen agua. Durante las primeras ocho entradas siempre tuvo a su lado a compañeros, entre ellos al venezolano Eduardo Escobar, al dominicano Alejandro De Aza y a los cubanos Alexei Ramírez y Dayán Viciedo. Ellos, sin embargo, poco se comunicaron con él, incluso antes de comenzar a sentir el aura especial de lo que se estaba viviendo.

Tras retirar la octava entrada y colocarse a solo tres outs de algo que en la historia de Grandes Ligas solo habían logrado 20 hombres, dos de ellos con el uniforme de los Medias Blancas (Charles Robertson, el 30 de abril de 1922, ante Detroit, y Mark Buehrle, el 23 de julio de 2009, frente a los Rays de Tampa Bay), Humber volvió a sentarse en el mismo sitio, pero esta vez sin nadie al lado, nadie quería acercársele ni interferir en la joya que estaba puliendo y que ya estaba a punto de terminar.

Hubo quienes se desesperaron cuando vieron que la ofensiva de Chicago extendió la parte alta de la novena entrada, en la que hicieron una carrera, luego de haber estado en cero desde el segundo inning, y de haber sido retirada en fila y sin alteraciones desde el cuarto y hasta ese último acto.

“Vamos no lo vayan a sacar de ritmo ahora”, se llegó a escuchar en la caseta radial, donde estábamos transmitiendo la entrada al libro histórico de récords y hazañas de las Grandes Ligas de Philip Humber.

Pero nada de eso pasó, porque cuando le tocó el turno, Humber salió a la lomita del Safeco Field para completar su faena, que acabó de una de las formas más extrañas de las que se ha sellado un Juego Perfecto, con un ponche a Bredan Ryan, pero que se completó con un disparo a la inicial de A.J. Pierzynski, quien perdió momentáneamente el pitcheo en curva de le hizo el hombre de la tarde y quien desesperadamente le gritaba que lanzara a la inicial.

Lo demás fue fiesta, celebración y gloria, porque Philip Humber dejó su nombre escrito en la cofradía histórica de los ahora 21 pitchers que han lanzado un Juego Perfecto en Grandes Ligas.

Hoy amigos, fanáticos y seguidores de los Medias Blancas se debe celebrar.

¡Enhorabuena Philip!

 Datos

-       Philip Humber sacó 13 outs con batazos por al aire, nueve con ponches y cinco con conexiones por el piso.

-       Cuatro jugadores latinos participaron y contribuyeron en el logro de Phil Humber, ellos fueron: Alex Ríos, quien en el cuarto inning capturó el batazo más difícil y duro que le dieron al abridor, fue una conexión en línea hacia el jardín derecho; tuvo que correr hacia atrás y hacia su derecha para atrapar la bola en la carrera. Dayán Viciedo realizó cuatro outs en el jardín izquierdo. Alejandro De Aza impulsó una carrera y realizó un out en el centerfield. Alexei Ramírez elaboró tres outs en la defensa del campocorto.

-       Alexei Ramírez fue el único latino que estuvo en el Juego Perfecto de Mark Buehrle y que participó en este de Philip Humber.

- Los Medias Blancas de Chicago igualaron a los Yanquis de Nueva York como los únicos equipos en la historia de Grandes Ligas con tres juegos perfectos.

Se cumplió en la apertura en casa

Chicago.- Respondieron. Los Medias Blancas respondieron hoy al compromiso de inaugurar la temporada en su casa, el U.S. Cellular Field, con una victoria, que no fue cualquier victoria, fue una ante los Tigres de Detroit.

Los muchachos que comanda Robin Ventura, se contagiaron del ambiente en el estadio, del apoyo de su afición y de ese buen momento que vienen registrando desde el primer día de la campaña.

Desde la mañana la atmósfera en el parque era de alegría, de fiesta, por ello se le veía a los jugadores contentos y al propio manager, Ventura, sonriendo a cada momento durante la rueda de prensa, en la que estuvieron 32 periodistas.

Todo ese buen ambiente, en el que incluso hubo conversaciones amenas entre Robin y Jim Leyland, el manager de los Tigres, se desenvolvieron los Medias Blancas, sin importar que el rival que tenían al frente para abrir la temporada en su casa era ese temible equipo supuesto a liderar la división y que el año pasado nos hizo añicos.

Jake Peavy se montó en la lomita y se comportó como un as, como el que se espera que sea esta campaña, no se intimidó ante sus rivales ni se desconcentró ante la viveza de éstos, principalmente de Miguel Cabrera, quien en el primer inning y luego de que el derecho ponchó a los dos primeros bateadores, mandó a revisar la caja de bateo, que no estaba alineada con el home plate.

Esa situación, sin embargo, no afectó a Peavy, quien retiró a los primeros diez rivales que enfrentó, lo que le puso más sabor al ambiente de fiesta en el U.S. Cellular Field.

Pero fue Dayán Viciedo quien le puso la pimienta al juego, el punto de sazón exacto para terminar el día con la celebración que se debía.
El cubano bateó el jonrón que abrió el marcador y luego hizo la atrapada que preservó la victoria y que quedó grabada en la memoria de todos. Si esa atrapada de cabeza en el jardín izquierdo, en el séptimo inning era por la que se celebraba y por la que los aficionados le daban gracias a Dayán.

Y es que esa es la manera para comenzar una temporada en casa, con entrega y buen beisbol. Esos mismos ingredientes que mostraron hoy los Medias Blancas, que ya tienen tres victorias consecutivas y cuatro en seis juegos.
Los muchachos de Robin cumplieron.

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