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La primera impresión siempre cuenta

El primer día de la temporada siempre genera emociones, por ser el día en el que se inicia el béisbol y el día en el que todos los equipos están igualados y todos aspiran a tener un gran año. Precisamente por esto último es que para muchos es importante aprovechar el ambiente de ese día inaugural para mostrar parte de lo que se verá en el camino de los 162 juegos que cubren la ronda regular.

En el caso de los Medias Blancas esa primera impresión fue buena y mostró lo que esperábamos y esperamos se mantenga durante esta temporada, un equipo dinámico, con Adam Eaton imprimiéndole energía al juego, con su velocidad, su capacidad para embasarse y para poner la bola en juego.

También estuvo presente el sello que José Abreu, quien también exhibió lo que se puede esperar de él y más. El cubano bateó de 4-2 en su estreno. En su primer turno al bate conectó un doble al jardín derecho. Luego, con corredor en posición de anotar, ligó un sencillo al bosque izquierdo con el que consiguió su primera remolcada en las mayores.

El trabajo que hacen y el cuidado que infunden los hombres que estarán en la parte media de la alineación (Abreu, Adam Dunn/Paul Konerko y Avisail García) fue aprovechado por Alejandro De Aza, quien por primera vez en su carrera conectó dos jonrones en un encuentro y en el de ayer esos dos cuadrangulares marcaron la diferencia.

Esto último, el provecho que saquen los bateadores que estén alrededor del núcleo ofensivo en la parte media será importante en la producción de los Medias Blancas, porque mientras mayor ventaja tomen ellos (Conor Gillaspie, De Aza/Dayán Viciedo y Alexei Ramírez) mayor será la productividad del equipo. Ayer se dio una muestra.

El pitcheo, con Chris Sale al mando, estuvo a la altura, incluyendo el trabajo del bullpen, que no permitió libertades.

Los Medias Blancas dieron una muestra fiel de lo que podemos ver de ellos en los próximo 161 juegos que restan en la campaña.

Será emocionante.

¡Enhorabuena Philip!

Chicago.- Los Juegos Perfectos siempre están rodeados de un aura especial y el que lanzó hoy Philip Humber no fue la excepción.

El lanzador de los Medias Blancas de Chicago, quien esta tarde puso a vibrar a todo el equipo y a toda la afición, que lo acompañó durante el recorrido de las nueve entradas y los 27 outs que realizó de forma perfecta ante la ofensiva de los Marineros de Seattle, estuvo sencillamente bendito en su actuación.

Humber llegó al encuentro de esta tarde con un matchup en teoría favorable para él, al enfrentar a una ofensiva con innumerables deficiencias, pero que en ella cuenta con uno de los bateadores que más contacto hace con la bola en el beisbol y que en diez de sus once campañas en las mayores ha dado más de 200 hits, sin contar que ha sido el hombre que más inatrapables ha dado en las mayores desde su debut en el 2001; obviamente estamos hablando de Ichiro Suzuki.

Todo eso, sin embargo, no importó, porque Humber siempre apacible, calmado, callado, enfocado en el plan de juego que tenía para enfrentar a los Marineros fue dominando uno a uno a los bateadores que se paraban frente a él en el home play.

El derecho tuvo control de la escena en todo momento, trabajando en un ritmo cómodo, rápido y engañando de forma constante a sus oponentes, especialmente con su curva, que fue con el envío que generó la mayoría de los 13 batazos por el aire que le conectó la ofensiva de Seattle.

A medida que iba tejiendo el manto dorado con el que se cubrió de gloria luego de su gesta, Humber, al igual que todos sus compañeros y todos los asistentes en el Safeco Field, así como todas las personas que estábamos describiendo y comentado el juego, fue notando lo mágico y significativo del trabajo que estaba realizando. Fue por ello que en el sexto inning, cuando Munenori Kawasaki, le tocó la bola de frente a él, sonrió y movió la cabeza como preguntándose ¿Y qué están haciendo? ¿Así quieren dañar mi trabajo?

Luego de cada inning que retiraba, el abridor de los Medias Blancas, de 29 años de edad y nativo de Texas, se sentaba en el mismo lugar, en el medio del dugout, al lado izquierdo de los termos anaranjados de Gatorade, que realmente tienen agua. Durante las primeras ocho entradas siempre tuvo a su lado a compañeros, entre ellos al venezolano Eduardo Escobar, al dominicano Alejandro De Aza y a los cubanos Alexei Ramírez y Dayán Viciedo. Ellos, sin embargo, poco se comunicaron con él, incluso antes de comenzar a sentir el aura especial de lo que se estaba viviendo.

Tras retirar la octava entrada y colocarse a solo tres outs de algo que en la historia de Grandes Ligas solo habían logrado 20 hombres, dos de ellos con el uniforme de los Medias Blancas (Charles Robertson, el 30 de abril de 1922, ante Detroit, y Mark Buehrle, el 23 de julio de 2009, frente a los Rays de Tampa Bay), Humber volvió a sentarse en el mismo sitio, pero esta vez sin nadie al lado, nadie quería acercársele ni interferir en la joya que estaba puliendo y que ya estaba a punto de terminar.

Hubo quienes se desesperaron cuando vieron que la ofensiva de Chicago extendió la parte alta de la novena entrada, en la que hicieron una carrera, luego de haber estado en cero desde el segundo inning, y de haber sido retirada en fila y sin alteraciones desde el cuarto y hasta ese último acto.

“Vamos no lo vayan a sacar de ritmo ahora”, se llegó a escuchar en la caseta radial, donde estábamos transmitiendo la entrada al libro histórico de récords y hazañas de las Grandes Ligas de Philip Humber.

Pero nada de eso pasó, porque cuando le tocó el turno, Humber salió a la lomita del Safeco Field para completar su faena, que acabó de una de las formas más extrañas de las que se ha sellado un Juego Perfecto, con un ponche a Bredan Ryan, pero que se completó con un disparo a la inicial de A.J. Pierzynski, quien perdió momentáneamente el pitcheo en curva de le hizo el hombre de la tarde y quien desesperadamente le gritaba que lanzara a la inicial.

Lo demás fue fiesta, celebración y gloria, porque Philip Humber dejó su nombre escrito en la cofradía histórica de los ahora 21 pitchers que han lanzado un Juego Perfecto en Grandes Ligas.

Hoy amigos, fanáticos y seguidores de los Medias Blancas se debe celebrar.

¡Enhorabuena Philip!

 Datos

-       Philip Humber sacó 13 outs con batazos por al aire, nueve con ponches y cinco con conexiones por el piso.

-       Cuatro jugadores latinos participaron y contribuyeron en el logro de Phil Humber, ellos fueron: Alex Ríos, quien en el cuarto inning capturó el batazo más difícil y duro que le dieron al abridor, fue una conexión en línea hacia el jardín derecho; tuvo que correr hacia atrás y hacia su derecha para atrapar la bola en la carrera. Dayán Viciedo realizó cuatro outs en el jardín izquierdo. Alejandro De Aza impulsó una carrera y realizó un out en el centerfield. Alexei Ramírez elaboró tres outs en la defensa del campocorto.

-       Alexei Ramírez fue el único latino que estuvo en el Juego Perfecto de Mark Buehrle y que participó en este de Philip Humber.

- Los Medias Blancas de Chicago igualaron a los Yanquis de Nueva York como los únicos equipos en la historia de Grandes Ligas con tres juegos perfectos.

Eduardo Escobar en buena posición

Chicago.- Eduardo Escobar se ha convertido en una de las agradables sorpresas de los Medias Blancas de Chicago en este spring training, en el que llegó para competir por un puesto en el roster de 25.

El infielder venezolano, quien debutó en Grandes Ligas la temporada pasada, en la que disputó nueve encuentros –ninguno de ellos como titular- ha sido uno de los mejores bateadores del equipo que más ha bateado durante los juegos de exhibición, sumando méritos para ser incluido en la nómina de inicio de la temporada por parte del manager, Robin Ventura, su coaching staff y la directiva.

Escobar ha conectado 16 hits –la segunda mayor cantidad detrás de los 19 de Paul Konerko- en 33 turnos al bate, para registrar un promedio de .421. Además ha conectado dos dobles, un jonrón y ha remolcado seis carreras –la cuarta mayor cifra en estos momentos-.

Ciertamente esos números en la pretemporada cuentan de poco, pero en la situación en la que está el venezolano, quien en los últimos tres años ha sido considerado por Baseball América como el mejor defensor de infield de la organización, valen mucho por esa batalla en la que está por hacer el equipo.

Hasta el momento su esfuerzo y producción han sido tomados en cuenta, por ello ha pasado los tres cortes que ha hecho la novena, quedando prácticamente a las puertas de lograr su objetivo, al ver que sus principales rivales, Dan Johnson y Osvaldo Martínez, fueron descendidos.

Escobar es un pelotero que puede llegar a ocupar con éxito el rol de utility de infield de los Medias Blancas, por el desarrollo que ha ido teniendo de su defensiva, jugando en el shortstop, segunda y tercera base; así como por el despertar de su ofensiva y el provecho que le puede sacar a su velocidad. Todo esto además de imprimirle alegría y ánimo al club, tal como lo hizo Alejandro De Aza, en el 2011 y se espera que lo haga en esta campaña.

Solo falta esperar el anuncio oficial, pero hasta el momento el venezolano está en buena posición para estar con el equipo el seis de abril, en el Rangers Ballpark de Texas, donde comienza la campaña para los Medias Blancas.

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