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Buen momento

Chicago.- Bueno amigos ya estamos de vuelta. Luego de unos días en los que nuestros blog estuvo en mantenimiento, debido a unos cambios que estaba realizando Major League Baseball a su plataforma web, volvemos.

Y la verdad es que no hay mejor forma para regresar que esta, con los Medias Blancas de Chicago viviendo su mejor momento de la temporada.

Sí amigos, fanáticos, seguidores y amantes de los ChiSox, el equipo está jugando su mejor pelota en lo que va de campaña y eso se ha reflejado en nueve victorias en los últimos 12 encuentros.

Los Medias Blancas finalmente se sacudieron esa nube negra que tuvieron encima casi todo el primer mes de temporada y ahora han comenzado a subir en la tabla de posiciones. Ya están a ocho juegos del primer lugar y a tres del segundo.

El conjunto que dirige Ozzie Guillén viene de hacer su trabajo ante los Indios de Cleveland, los líderes de la División Central de la Liga Americana, al barrerlos en la serie de dos encuentros que sostuvieron entre miércoles y jueves en el U.S. Cellular Field.

Esas dos victorias, por la forma en las que ocurrieron tienen un valor importante; además de que fueron contra un rival directo en su división.

El primer triunfo fue con gran trabajo de Jake Peavy, quien lanzó nueve innings en blanco, en los que aceptó tres hits y ponchó a siete hombres. El segundo fue producto de la buena producción de la ofensiva que fabricó ocho carreras, por primera vez desde el nueve de mayo.

Eso es lo que se espera de los Medias Blancas esta campaña, que los lanzadores realicen una sólida y destacada labor, como bien lo han venido haciendo, y que la ofensiva produzca carreras en cantidad y de forma consistente, así como lo ha hecho desde la semana pasada.

Y es que sí amigos, el despertar de los Ozzie Boys comenzó en la última gira que hicieron por el Oeste y en la que visitaron a Seattle, Anaheim y Oakland. Contra los equipos de esas ciudades se ganaron seis de los nueve juegos que se disputaron.

Ahí se prendió todo, producto también de los movimientos que realizó el manager Ozzie Guillén en la alineación y entre los que está la inclusión de Omar Vizquel, quien le ha dado esa chispa, esa dinamismo que el conjunto necesitaba.

Que ¿cómo lo ha hecho? Pues bien, jugando inteligente, para el equipo, tomando turnos de calidad, moviendo a los corredores, tocando la bola y anticipando las jugadas. Eso solamente lo da la experiencia.

Pero es verdad, Vizquel no ha sido la única causa de este despertar, hay que darle crédito también a A.J. Pierzynski, el bateador más caliente, a Paul Konerko, quien ha mantenido su buen ritmo ofensivo, a Adam Dunn, quien ha ido ajustando su swing, y a Alexei Ramírez, quien ha ligado batazos importantes y decisivos.

Además en conjunto todos han comenzado a producir con hombres en las bases, con hombres en posición anotadora, que es lo más importante. Eso no se estaba haciendo antes. De ahí los resultados actuales y aún falta que se prenda realmente Dunn y se activen Juan Pierre y Alex Ríos.

Sin embargo, no todo se debe a la ofensiva, aunque en ella obviamente ha estado el mayor cambio. El pitcheo si antes había estado bien, ahora ha funcionado mucho mejor.

El bullpen llegó a lanzar 23 entradas y un tercio sin aceptar carreras, antes de que ayer Tony Peña recibiera un jonrón en el noveno inning.

En esa buena labor del staff de relevo destaca Sergio Santos, el mejor relevista de Grandes Ligas en lo que va de temporada, no en vano su efectividad es de 0.00; pero también hay que darles crédito a Jesse Crain y a Matt Thornton, quien luego de haber ajustado su brazo para corregir el nefasto inicio de campaña que registró, se ha visto sólido.

También hay que señalar a los abridores y a un hombre que cuando regreso señalamos (aquí pueden chequear el post: http://bit.ly/jRKOHU ) como una gran influencia para el equipo, hablamos de Jake Peavy, quien en su última presentación registró el mejor trabajo realizado por un iniciador de los Medias Blancas en este 2011.

No hay que olvidar a Phil Humber, quien ha sido el más consistente abridor de la novena, ni a Mark Buehrle ni a Gavin Floyd, solo falta que John Danks consiga respaldo ofensivo y ajustes unas piezas y que Edwin Jackson sea más constante y regular en sus trabajos.

El valor y el handicap de A.J. Pierzynski

Chicago.- A algunas personas y aficionados
puede que no les guste A.J. Pierzynski, el receptor de los Medias Blancas de
Chicago. Incluso muchos llegan a odiarlo.

Pero hay unos
tantos más que lo aman, que ven en él todos sus defectos, pero también todas
sus virtudes y de allí su identificación con el careta de 34 años de edad.

A.J. es un
jugador que puede despertar cualquier tipo de pasiones a favor y contra, pero
del que nunca se puede ni se podrá dudar su esfuerzo y trabajo para ser cada
día mejor y para entregarle hasta la última gota de sudor a su equipo.

Siendo un
catcher de limitadas condiciones defensivas, pero que sabe llamar bien los
juegos y lograr que los lanzadores confíen en él, A.J. se ha convertido en uno
de los peloteros más inteligentes y aguerridos de los Medias Blancas.

Pierzynski es
uno de los hombres que maneja el ánimo interno de los ChiSox, que impulsa a sus
compañeros a dar el máximo como él lo hace, que defiende la camiseta y no deja
que nadie la ofenda sin antes vérselas con él.

Eso ha hecho
de A.J. uno de los jugadores más querido por la afición de los Medias Blancas,
que solo ve lo que él hace dentro del terreno de juego durante las dos horas y
media de los encuentros.

Nosotros
hemos tenido la oportunidad de observarlo mucho más, de ver cómo luego de una
nefasta jornada defensiva regresa al estadio al día siguiente y es el primero
en salir terreno para trabajar en los bloqueos de pitcheos contra el suelo y
así evitar wildpitch; también para corregir la posición de sus pies y la
velocidad en sus movimientos a la hora de intentar sacar outs a los corredores
que le salen al robo de una base.

Ese trabajo
no se ve en los juegos, en buena parte porque no se refleja en la actuación de
Pierzynski, quien sí, repetimos, es quizás uno de los receptores más limitados
en esos aspectos.

Este año solo
ha logrado retirar a tres de los 28 hombres que le han tratado de estafar una
almohadilla. Su porcentaje en ese apartado del juego es el peor entre los
caretas de la Liga Americana, con porcentaje de .107, en base a mil.

Tal situación
no es nada buena ni para él ni para los Medias Blancas de Chicago. A.J. lo sabe
y por eso trata cada días más de corregirla.

Sin embargo,
y más allá de ese esfuerzo diario para ser mejor detrás del home, A.J. compensa
esas deficiencias con un buen llamado de los juegos. Cuando él está catcheando
los lanzadores de los ChiSox registran efectividad colectiva de 3.95, la sexta
mejor entre los 14 conjuntos del joven circuito.

También cubre
sus deficiencias detrás del home con un buen trabajo ofensivo, sin llegar a ser
un bateador sobresaliente, pero él sabe mover a los corredores, sabe sacarle
pitcheos a los contrarios, sabe cómo hacer contacto con la bola, sabe tocar la
bola exitosamente y, por lo general, sus conexiones son oportunas.

Esta campaña
con hombres en las bases su promedio al bate es de .360, el mejor para un
bateador de la novena. Con corredores en posición anotadora es de .323, el
tercero más elevado del equipo solo detrás de Juan Pierre (.333) y Paulo
Konerko (.324).

En esos dos
renglones entre los receptores de la Liga Americana está ubicado en el primer y
segundo lugar, respectivamente. Con hombre en posición anotadora solo lo supera
Matt Wieters, de los Orioles de Baltimore, con promedio de .571.

Pero quizás
ni sus llamados ni su ofensiva sea tan valioso como su motivación dentro del
clubhouse, en el dugout y en el terreno de juego.

A.J. es de
esos peloteros que siempre sabe qué decirle a sus compañeros para
incentivarlos, para exigirles esfuerzo y compromiso, para alentarlos.

Él es uno de
los hombres más positivos del conjunto, a quien no le gusta perder ni fallar,
por eso siempre se le puede ver molestos luego de cualquiera de esas dos
situaciones. Por ese ímpetu es respetado y amado por sus compañeros y los
fanáticos. Por esa misma actitud es odiado por los rivales.

Por todo
ello, es que A.J. Pierzynski sin tener estatus de estrella y mucho menos de
súper estrella ha logrado mantenerse como una de las figuras de los Medias
Blancas, pese a sus deficiencias.

Pero al final
nadie es perfecto, lo que importa es tu actitud, el trabajo y el esfuerzo que
hagas para ser cada día mejor y hacer mejor a los que están contigo, y eso es
lo que hace A.J. dentro de los Medias Blancas.

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