Avisail García da una muestra de su futuro

El sistema de ligas menores de los Medias Blancas de Chicago no ha generado un bateador de alto impacto para el equipo de Grandes Ligas desde 1999, cuando salió Magglio Ordóñez.

 

En los últimos años la novena ha tratado de suplir esa deficiencia con la adquisición de peloteros de otras organizaciones, a través de cambios, o contratando a agentes libres.

 

En esta temporada, sin embargo, la nueva directiva de los Sox ha dado un cambio en sus planes y en medio del decepcionante desempeño del equipo decidieron renovar sus granjas, con jugadores jóvenes capaces de tener un impacto importante en el máximo nivel a corto plazo. Fue así como el equipo consiguió hacer una transacción de tres bandas, en la que se desprendieron del lanzador Jake Peavy para adquirir al prospecto de los Tigres de Detroit, Avisail García.

 

La llegada del jardinero venezolano ha causado gran sensación dentro de los Medias Blancas, por considerar que por primera vez en mucho tiempo tienen a un legítimo slugger, a un bateador que cuando termine de desarrollar todo su talento podrá ser tan bueno como lo fue Ordóñez.

 

Así lo han vendido a los aficionados y a los medios de la ciudad, que desde la llegada de García han estado expectante por ver todo eso que tiene la nueva promesa de la organización, quien debutó en las mayores en el 2012, con los Tigres, a los que representó en la postemporada.

 

Todas esas expectativas pudieran crear un ambiente negativo alrededor de cualquier pelotero, especialmente de uno de 22 años de edad, como el venezolano. Él, sin embargo, ha tomado la situación como si no fuera con él.

 

“No le he prestado mucha atención a las expectativas ni a todas esas cosas que han dicho, yo sé el tipo de jugador que soy y sé lo que puedo dar. Eso es lo único que uno puede controlar, el jugar duro y el tratar de hacer las cosas bien” dijo García.

 

En las dos primeras semanas que tiene con los Medias Blancas, en Grandes Ligas, el jardinero ha jugado en 16 encuentros y registra promedio al bate de .310, con tres dobles, un triple y cinco carreras remolcadas.

 

Esa actuación ha pagado el interés que por García despertaron los aficionados desde el momento que los Sox lo adquirieron el 30 de julio y a la vez ha elevado las expectativas por verlo conectar jonrones, algo que todavía no llega y por lo que él no se preocupa.

 

“Eso –el dar cuadrangulares- no está en mi mente, porque eso sale solo. Si me pongo a buscar jonrón me voy a ponchar y a ponchar, me voy a ponchar cuatro veces por juegos. Ningún pelotero, a menos que sea alguien increíble puede subir –a Grandes Ligas- y dar 60 o 70 jonrones. Todas las estrellas que están ahorita comenzaron poco a poco, lo que pasa es que la gente es así”, expresó García, quien en la campaña solo tiene dos vuelacercas, los únicos dos en su carrera en el máximo nivel.

 

Los scouts han evaluado al venezolano como un pelotero capaz de hacerlo todo en el beisbol, ya que puede batear para alto promedio al bate, puede conectar jonrones, su velocidad es sobre el promedio –no es explosiva desde el arranque de su carrera pero la desarrolla a medida que se va desplazando-, su defensa es segura en los jardines y su brazo es potente.

 

“Sin duda estamos hablando de un jugador con las cinco herramientas que es capaz de darnos todo lo que nosotros esperamos y lo que esperamos es que él se mantenga jugando fuerte como lo ha venido haciendo durante su carrera. Cuando tu consigues a un jugador como él te siente afortunado, porque no hay muchos peloteros así afuera”, dijo Rick Hahn, el gerente general de los Medias Blancas.

 

Tras los primeros tres encuentros, en los que todavía estaba tratando de sentirse en ambiente y de encajar en los Medias Blancas, García ha hecho lucir el juego como algo fácil.

 

En los últimos 11 juegos en los que ha visto acción –sin contar el de ayer en el que salió lesionado- ha conectado al menos un indiscutible, logrando así la cadena más larga de su incipiente carrera en las mayores.

 

Ese buen arranque que ha tenido con los Sox le ha ayudado también ha sentirse con mayor confianza, permitiéndole además tener mejor control de las expectativas externas que se tienen con él.

 

“Mientras vaya jugando y las cosas vayan saliendo bien voy agarrando más confianza. Ellos (los Medias Blancas) tienen muchas ganas de ayudarme y yo también tengo muchas ganas de trabajar, por eso seguiremos aquí trabajando y procurando mejorar todos los días”, expresó.

 

Para García el tiempo de acción que queda en esta campaña es perfecto para él mostrar lo que puede traer en el 2014, cuando tenga la oportunidad de estar la temporada completa en las mayores.

 

“Creo que sí, que lo que haga esta temporada es para mostrar lo que puedo hacer en la próxima, para la que espero prepararme bien para mejorar, porque esa es siempre mi meta. Si bateo .300 un año, al siguiente quiero batear .330 y así siempre han sido mis metas. Ojalá y Dios me dé salud, sabiduría e inteligencia para guiarme por el camino del bien y estar saludable que es lo más importante para poner buenos números el año que viene”, dijo García.

 

Hay que recordar que en el jardinero está plasmada la influencia de Miguel Cabrera, quien lo acobijo bajo su brazo durante el tiempo que pasaron juntos en los Tigres de Detroit y en el que le dio un sinfín de consejos.

 

“El mejor fue que pasara lo que pasara nunca le bajara la cabeza a nadie, que siempre siga adelante y trabajando fuerte. Él tiene muchísima razón, porque mucha gente piensa que esto es fácil y no lo es”, dijo García quien agregó: “Uno más o menos tiene la idea, pero si te lo dice un tipo tan grande como Miguel es diferente. Muchas estrellas no son así, él es bastante humilde y tremenda persona”.

Leury García se une al equipo grande

Los Medias Blancas de Chicago subieron este jueves a las Grandes Ligas al dominicano, Leury García, a quien adquirieron de los Rangers de Texas, el pasado 11 de agosto.

 

García, quien vestirá el uniforme número 28, será empleado principalmente como jugador de reemplazo defensivo, ya que en estos momentos los Medias Blancas tienen limitados a Gordon Beckham –cuádriceps derecho-, Conor Gillaspie –pulgar izquierdo- y Jeff Keppinger –parte baja de la espalda-.

 

El dominicano tendrá su segunda pasantía en las mayores, en donde debutó esta temporada con los Rangers, con los que actuó en 25 juegos, en los que dejó promedio al bate de .192, con un triple, una carrera remolcada y ocho anotada.

 

El nuevo integrante de los Medias Blancas es capaz de jugar tanto en el campocorto como en la segunda base y en la tercera base, además de defender los jardines.

 

Los scouts de los Sox ven en García, de 22 años de edad, a un pelotero con potencial para establecerse como un jugador de todos los días en las mayores si logra desarrollar un poco más su producción ofensiva, ya que cuenta con buena velocidad, buenos instintos y un buen guante en cualquier de las posiciones defensivas en las que se le necesite. En el peor de los casos la organización confía que al menos podrá ser un utility de mucha valía.

 

Hay que recordar que los Medias Blancas lo obtuvieron como parte del cambio que envío a Alex Ríos a los Rangers, a través del waivers.

 

En la sucursal triple A de los Sox tuvo promedio al bate de .267, con un doble, una carrera remolcada, tres anotadas y tres bases robadas. Eso en ocho juegos. En general, este año en las menores –combinando su tiempo con Texas y Chicago- registró average de .265, con nueve dobles, cuatro triples, cuatro jonrones, 20 carreras remolcadas, 34 anotadas y 15 bases robadas.

 

Para abrirle cupo en el roster de 25, los Medias Blancas enviaron a ligas menores al jardinero, Blake Tekotte.

André Rienzo, una historia por contar

¡¿Un brasilero en Grandes Ligas?! ¡¿Cómo puede ser?! ¡¿Allá no es solo fútbol?!

Fueron tan solo algunas de las reacciones de asombro que generaron al ver el pasado 30 de julio, en el montículo del Progressive Field de Cleveland, lanzando por los Medias Blancas de Chicago, al derecho André Rienzo.

Fue normal la sorpresa al conocer la noticia, pues el prospecto de los Sox es tan solo el segundo nativo de Brasil en actuar en Grandes Ligas, luego de que el año pasado se estrenara en este nivel Yan Gomes, con los Azulejos de Toronto.

Pero no crea que su incredulidad fue única o que solamente ese hecho fue un suceso en Estados Unidos o en el mundo del beisbol. En Brasil fue todo un acontecimiento, tan así que las televisoras deportivas transmitieron en vivo el debut del lanzador, de 25 años de edad, así como también lo hicieron algunas radios. Ni hablar de los periódicos, en especial O Globo.

La atención que se ha creado alrededor de Rienzo, por la rareza que representa ver a un brasilero en el máximo nivel del beisbol, no ha sido nueva para él, aunque sin duda si muy especial.

“Las primeras veces que vine a Estados Unidos los muchachos me preguntaban qué venía a hacer yo aquí, entonces yo les decía que venía a jugar beisbol. Ellos no entendían mucho, pero siempre trataba de explicar que era como el soccer en Brasil, que los equipos tienen sus ligas A, B, C y D. Así entendieron más o menos lo que yo hacía”, dijo el derecho, quien firmó para el profesional en el 2006, luego de que Orlando Santana lo descubriera en una competencia internacional.

Los amigos y el entorno general de Rienzo comenzaron a caer en cuenta de lo que él realmente hacía cuando Brasil clasificó al pasado Clásico Mundial de Beisbol y lo vieron a él representando al país.

Sin embargo, no fue sino hasta el pasado 30 de julio, cuando debutó en las mayores, enfrentando a los Indios de Cleveland, cuando realmente se convencieron de que lo que Rienzo hace no es un hobbie ni nada de vagos, sino algo que pone a Brasil en el mapa beisbolístico y con lo cual él se gana la vida.

“Cuando pasaron mi debut en la televisión los muchachos de allá (Brasil) me felicitaron y me decían que había logrado mi sueño, que había conseguido eso cuando nadie me creía lo que yo hacía”, expresó el brasilero, quien agregó: “Para ellos fue una sorpresa ver que no era (Jake) Peavy quien abría ese juego, sino que era yo, ahí comenzaron a enviarme mensajes por Facebook, por twitter, felicitándome y diciéndome que por qué no se los había dicho antes. Pero yo no podía hablar, porque cuando me subieron me dijeron –el equipo- que no dijera nada, porque estaba lo del cambio con Peavy y no querían que nada pasara”.

Así fue, los Medias Blancas estaban terminando de ajustar los detalles para transferir a Peavy a los Medias Rojas, en una transacción en la que también estaban involucrados los Tigres de Detroit, que le dieron a Chicago a Avisaíl García, recibiendo de Boston a José Iglesias.

La actuación de Rienzo, en su debut, terminó de causar impresión en el beisbol y en los seguidores de los Medias Blancas, así como en su país, al registrar una labor de siete entradas, en las que no aceptó carreras limpias, dio tres bases por bolas y ponchó a seis.

“Estaba un poquito nervioso en ese juego, pero traté de estar calmado y de dar lo mejor. Había estado soñando por años por esto y gracias a Dios que lo he conseguido”, dijo el derecho, quien en su estreno se midió a su compatriota, Yan Gomes. “Enfrentarme en mi primer juego a mi paisano fue muy bueno, fue algo que me puso muy contento. No voy a decir que me sentí cómodo, por ser ante otro brasilero, porque de verdad estaba muy nervioso”, expresó.

La buena impresión dejada en esa primera apertura le permitió a Rienzo permanecer en Grandes Ligas, nivel al que dio el salto justo después de haber lanzando un juego sin hits ni carrera en su última presentación en la sucursal triple A de los Medias Blancas.

Hoy, luego de cuatro salidas en las mayores, el primer lanzador brasilero en arribar a este nivel aún está en busca de estrenarse como un ganador, ya que no ha tenido decisión en ninguna de sus presentaciones, en las que ha acumulado efectividad de 3.70 en 24 entradas y un tercio, en las que ha ponchado a 16 hombres y ha dado 11 bases por bolas.

El beisbol se introdujo en el mundo de Rienzo cuando éste tenía apenas cuatro años, cuando algunos miembros de su familia se unieron a unos constructores japonés  que tenían equipos de beisbol en Brasil –fueron los nativos de Japón los que introdujeron el beisbol en tierras cariocas hace más de medio siglo-. Pero, ¿cómo fue realmente su historia?

“Mis dos hermanos más viejos fueron los primeros brasileros que fueron a jugar con los japoneses. Ellos fueron los dos que primero abrieron las puertas para que la gente brasilera conociera el beisbol, porque antes era puro el soccer. Yo empecé a jugar por eso, porque mis hermanos fueron los primeros, después mi mamá comenzó a jugar softball y como mi mamá y mi papá son divorciados, yo tenía que ir a todos los juegos y a las prácticas de mi mamá. Tenía cuatro años y estaba obligado a ir al terreno, porque toda mi familia a lo hacia. Con eso me empezó a gustar. Al principio era por la emoción, pero era más lo que jodía que por lo que de verdad practicaba, pero eso es normal cuando uno es pequeño. Así fue como poco a poco seguí jugando y terminé aquí”, dijo Rienzo.

El brasilero espera que su actuación, así como la de su Gomes, sirvan como impulso para que muchos otros compatriotas suyos se introduzcan en el beisbol y alcancen sus sueños.

Así que sí, Brasil no solo es fútbol, hoy también tienen representantes en Grandes Ligas y Rienzo luce.

El disfrute de una barrida

Ganarle a los Yanquis de Nueva York siempre tiene un significado especial, barrerlos pues es mucho mejor. Por eso hay que disfrutar de este momento, uno de los pocos felices que han tenido los Medias Blancas en esta campaña, en la que ya no hay opción a nada.

El equipo jugó su mejor beisbol en mucho tiempo, cuidado y si no en la temporada completa, durante estos tres juegos en los que les ganaron a los Yanquis.

El pitcheo, especialmente el abridor, como ha sido costumbre en todo este año estuvo sólido. La defensa no falló y la ofensiva respondió castigando al pitcheo de los Bronx y dando los batazos claves.

De haber sido consistente con esa forma de jugar los Medias Blancas estarían ahorita en una mejor posición, peleando incluso con los poderosos Tigres de Detroit la punta de la División Central de la Liga Americana. Pero no se ha podido.

Para muchos es un misterio por qué hay equipos que cuando juegan ante los grandes se crecen y frente a los pequeños se encogen. A veces es simplemente el deseo, la intensidad que envuelve los juegos lo que hace que en ocasiones el esfuerzo y la concentración sea mayor, como sucedió con los Yanquis en esta serie de tres.

El manager de los Medias Blancas, Robin Ventura, incluso lo señaló de esta forma: “Siempre es especial jugar ante los Yanquis, porque el nivel aumenta y todo lo que está alrededor es mejor”.

Para los Sox esta fue una serie soñada, venciendo a los del Bronx en los tres juegos, incluyendo el último, cuando en dos oportunidades se estuvo a un out de perder. La primera frente a Mariano Rivera, el mejor cerrador en la historia de las Grandes Ligas, y la segunda ante Adam Warren, a quien se le volteó el juego en el duodécimo innings para dejarlos en el terreno.

Ese esfuerzo y esa entrega de los Medias Blancas en estos tres juegos nos hicieron olvidar por un momento lo decepcionante que ha sido esta campaña y nos recordaron que pese a ya no tener opción de avanzar a los playoff, todavía se puede hacer daño y se puede jugar buena pelota, obteniendo triunfos y metiéndole zancadillas a los rivales.

Hoy hay que celebrar y saborear ese buen sabor de boca que nos dejó el haber barrido por segunda vez consecutiva en una serie de tres juegos -ya lo habían hecho el año pasado en la última que disputaron en el U.S. Cellular Field- a los Yanquis. Hecho que ocurrió por primera vez desde las temporadas de 1912 y 1913.

Fundamentos

Cada vez es más difícil digerir las derrotas y aceptar que los Medias Blancas se han convertido en uno de los peores equipos de Grandes Ligas, en esta temporada.

Pero con juegos como el de hoy la verdad es que no se puede pensar de otra forma.

Los Sox han fallado en esta campañas en muchos aspectos: ofensiva, defensa y hasta en el pitcheo. Lo más sorprendente, sin embargo, es ver como se ha fallado repetidamente en los fundamentos del juego, en el abc, en esos aspectos que nos enseñan cuando somos niños y comenzamos a jugar.

Hoy, en medio de esos errors de fundamentos, le tocó el turno al corrido de bases;, que ha sido también uno de los aspectos que ha atentado en contra del equipo este año.

Los Medias Blancas fallaron en tres corridos de base esta tarde que bien cambiaron el destino del juego y los llevaron a su décima derrota consecutiva, algo que no sucedía en más de 20 años.

El no ejecutar los fundamentos have que ganar sea aún más difícil, así como el ver los juegos se haya convertido prácticamente en un acto de masoquismo para los aficionados.

A 30 años del winning ugley, los Sox se han vuelto un equipo de loosing ugley.

Adiós a Jesse Crain

La decepcionante temporada de los Medias Blancas de Chicago llevó a la gerencia a desprenderse de uno, si no el mejor, relevista del equipo en los últimos tres años.
Los Sox transfirieron esta tarde a Jesse Crain a los Rays de Tampa Bay dando otro pasó en ese proceso de reconstrucción que se debe hacer pensando en tener un próximo futuro exitoso.
Crain estaba en el último año de su contrato de tres y pese a estar en la lista de lesionados, por molestias en su hombro derecho, los Rays lo quisieron porque saben que es un relevista que cuando se recupere puede marcar diferencia, así como lo hizo con los Medias Blancas el tiempo que estuvo activo.
La gerencia de los Sox no recibió de inmediato nada a cambió y tampoco hay porqué tener prisa. El equipo está analizando al pelotero que mejor beneficio les traiga para sus planes futuros, obviamente están buscando en el sistema de ligas menores de los Rays a ese muchacho que cubra el valor de Crain.
En las granjas de los Rays hay mucho que escoger, sin embargo, no todo está disponible y a la orden de los Sox, lo que hace que el estudio de la selección que se haga sea profundo, para así sacarle el mayor provecho a la transacción.
Crain es el segundo lanzador de los Medias Blancas que es transferido en este julio y podría no ser el último. Los Sox están recibiendo ofertas por Jake Peavy, el abridor más cotizado en el mercado en estos momentos. Elloa solo aguardan por la mejor oferta, una movida inteligente, pues hay que pensar en cómo rearmar filas y ganar en el futuro.

Decepción, lo que dejó la primera mitad

Comenzar la segunda mitad de la temporada siendo uno de los tres peores conjuntos de las Grandes Ligas, con récord de 37 victorias y 55 derrotas, no estaba ni en las peores proyecciones de los Medias Blancas de Chicago para este año.

 

Luego de dominar la División Central de la Liga Americana durante la mayor parte de la campaña pasada –estuvieron 117 días en el primer lugar- y quedar fuera de los playoffs, los Sox hicieron algunos cambios pensando en fortalecer su opción para luchar durante toda la temporada, sin decaer como lo hicieron en las dos últimas semanas del 2012.

 

Pero tres de las cuatro columnas que soportaban la estructura de los Medias Blancas para este año se derrumbaron sin siquiera dejar posibilidad de levantarlas en la carrera y darle opción al equipo de recomponerse para batallar.

 

La ofensiva nunca fue lo que se esperaba que podía ser en la primera mitad, Paul Konerko -.249 de promedio al bate, con siete jonrones y 30 remolcadas- no pudo producir de forma consistente; Jeff Keppinger -.246, con seis dobles, un triple, dos jonrones y porcentaje de embasado de .274-, y la apuesta de por Tyler Flowers -.205, ocho jonrones y 22 fletes-, después de un prometer arranque, se perdió.

 

La falta de producción de estos tres hombres fracturaron la alineación del equipo, creando huecos en el segundo puesto al orden –Keppinger-, en el quinto –Konerko- y en el octavo –Flowers-.

 

Sería injusto, también, solo señalarlos a ellos como la principales causa de la debacle ofensiva de los Sox, porque en ella también tiene responsabilidades Alejandro De Aza, quien pese a sus12 jonrones –tope personal en una campaña- y 44 remolcadas, no ha cumplido cabalmente con su trabajo de primer bate. Su porcentaje de embasado es de .327, el segundo más bajo en las Grandes Ligas entre los peloteros que califican para el título de bateo. Además es quien más se ha ponchado (90) en las mayores ocupando el primer puesto de la alineación.

 

Adam Dunn, pese a terminar con sólidos registros de cuadrangulares (24) y carreras remolcadas (60), fue inconsistente en su contribución ofensiva durante los dos primeros meses de la campaña, en los que dio 12 jonrones e impulsó 28 anotaciones, dejando un promedio al bate de .156, con un porcentaje de embasado de .246, con slugging de .387 y .633 de OPS.

 

Estos factores ofensivos hicieron que los Medias Blancas no figuraran por encima del décimo peldaño, en la Liga Americana, en ninguna de las siguientes estadísticas: promedio al bate (249, décimos), carreras anotadas (345, últimos), jonrones (89, duodécimos), boletos recibidos (229, últimos), porcentaje de embasado (.310, penúltimos), slugging (.686, duodécimos), OPS (.385, duodécimos), average con hombres en las bases (.254, décimos) y extrabases (240, decimoterceros).

 

Defensa, la caída del segundo pilar

Aunado a la debacle en su bateo, los Medias Blancas presentaron marcadas gritas en su fortín, que al final de la primera mitad terminaron siendo hoyos negros.

 

La defensiva de los Sox fue la tercera que más errores cometió en la primera parte de la campaña, al fallar en 60 oportunidades, sin contar los 14 pasbol –la segunda mayor cantidad en la liga- que cometieron de forma combinada los receptores.

 

Dentro del equipo la caída de la defensa, que se suponía era uno de los pilares más robustos del conjunto en este 2013, no tiene sentido ni explicación, por lo que, quizás, se ha convertido en el área que más a afectado al desempeño de la novena.

 

En lo factico, los errores de los fildeadores de los Sox le ha permitido a los rivales anotar 38 carreras más, que parecieran no ser muchas. Sin embargo, cuando se revisa y se ve que de los 92 encuentros disputados por el equipo 72 se han definido por tres o menos carreras, se puede identificar el impacto de esos pecados defensivos.

 

La línea central de los Medias Blancas es la que más errores tiene en las mayores. El receptor, Tyler Flowers, cometió cuatro errores; el segunda base, Gordon Beckham, acumuló siete; el campocorto, Alexei Ramírez, falló 14 veces; y el jardinero central, Alejandro De Aza, pecó en seis ocasiones. En total son 31 errores, más de la mitad del total del equipo, cometidos por la línea central.

 

Sin ofensiva y con esas gritas defensivas los Sox tenían que hacer magia para no estar últimos en su división, para la pausa del Juego de Estrellas.

 

Bullpen, la caída del tercer pilar

Si la defensa era una de las bases en la estructura de los Medias Blancas, en la conquista del éxito este año, el bullpen no lo era menos.

 

La gerencia de Chicago contaba con un staff de relevo que fuera confiable, sólido y consistente, tras lo visto el año pasado, en el que muchos de sus brazos jóvenes tuvieron que desarrollarse bajo la dura y sufrida competencia. Pero la confiabilidad, consistencia y solidez del cuerpo de apagafuegos fue intermitente en la primera mitad de la temporada.

 

Los relevista de los Medias Blancas fueron los que registraron la tercera efectividad (4.15) más alta de la Liga Americana, los segundos con el whip más alto (1.43), los segundos con el promedio ofensivo más alto permitido a los rivales (.257), los segundos con más bases por bolas otorgadas (126) y los cuartos con menos ponches (.249).

 

Esa caída del bullpen también impactó a los Sox en la primera mitad, que cerraron con 18 juegos por debajo de .500 y con una desventaja de 14 juegos con los Tigres de Detroit, el líder de la División.

 

Abridores sacaron la cara

Solo el staff de abridores pudo mostrarse como un pilar fuerte, blindado, como se suponía que lo fuera.

 

Los Medias Blancas fueron estructurados este año en base a su pitcheo abridor, contando con la profundidad y el talento que en ese staff tenían, y éste no los ha defraudado.

 

Los iniciadores de los Sox tuvieron la cuarta mejor efectividad (3.94) de la Liga Americana antes de la pausa del Juego de Estrellas. Además fueron los que menos hits permitieron (781), los segundos con menos carreras concedidas (243), los quintos que menos bases por bolas dieron (150) y los que más poncharon (488), los segundos con el mejor promedio al bate permitido a los rivales (.247) y los terceros con el mejor whip (1.22).

 

Chris Sale, quien representó al equipo en el clásico de mitad de temporada, fue el pitcher de mejor rendimiento, registrando 2.85 de efectividad –cuarta mejor en el circuito-, con un whip de 1.01 –el tercero más bajo- y 131 ponches –quinto-.

 

José Quintana (4-2, con 3.71 de efectividad), Héctor Santiago (3-5, 3.30), John Danks (2-6, 4.31), Dylan Axelrod 3-6, 5.33) , Jake Peavy (6-4, 4.30) –lesionado- y Gavin Floyd (0-4, 5.18) –lesionado- también han aportado para el buen registros del staff de abridores.

 

Por venir

Con la decepcionante primera mitad que tuvieron los Medias Blancas no es secreto que los cambios y movimientos de reestructuración están por venir.

 

Hace una semana los Sox pactaron con los Medias Rojas de Boston una transacción en la que se desprendieron del veterano relevista zurdo, Matt Thornton, por quien adquirieron al jardinero de 22 años de edad y bateador derecho, Brandon Jacobs, quien se encuentra en doble.

 

Antes de eso la gerencia del equipo comenzó a mover sus piezas internas, al ascender de triple A al prospecto de la receptoría, Josh Phegley, quien pasó a ser el titular de la posición, desplazando a Flowers.

 

Phegley, quien aún se está desarrollando, tuvo un buen impacto en la primera semana que tuvo de acción en las mayores, al conectar tres jonrones y remolcar nueve carrera.

 

En esta etapa de reagrupamiento los Sox podrían utilizar a algunas de sus piezas de valor para adquirir fichas nuevas para el futuro y para aligerar la carga de la nómina.

 

Jesse Crain (2-3, con efectividad de 0.74), Matt Lindstrom (2-3, con 2.87), Peavy y Danks son los hombres del pitcheos que podrían ser transferidos. Mientras que en el bateo estarían el jarinero, Alex Ríos (19 dobles, dos triples, 11 jonrones, 40 carreras remolcadas y 46 anotadas, además de 19 bases robadas); el campocorto, Ramírez (24 dobles, un jonrón, 21 fletadas, 36 anotadas y 20 bases robadas); el segunda base, Beckham (.335, nueve dobles, un triple, dos jonrones, 13 carreras impulsadas y 19 anotadas). Además de Dunn, De Aza y Keppinger.

 

El gerente general del equipo, Rock Hahn, se mostró abierto a hacer cualquier cambio que ayude a fortalecer a su equipo para futuras campañas, apuntando a la próxima, por lo que mover piezas jóvenes, principalmente de su staff de abridores, no está en sus planes.

 

La segunda será una mitad de movimientos, pruebas, ajustes para los Medias Blancas, que también le darán oportunidades a algunos de sus prospectos de mostrar lo que tienen.

Explotó la ofensiva y Alex Ríos se creció

Hacía falta un juego como el de los Medias Blancas anoche, frente a los Tigres de Detroit.

Para los peloteros, para los aficionados era necesario un juego así, en el que la ofensiva hiciera explosión y acabara con su rival, no con uno cualquiera, sino con los Tigres de Detroit, el equipo que los dejó fuera de carrera la temporada pasada a falta de dos semanas para el fin.

Los Sox lograron ayer frente a los Tigres y ante su as, Justin Verlander, quien había sido el verdugo del equipo, ganándole 12 de los últimos 13 enfrentamientos, registrando una efectividad de 2.23, su mejor juego ofensivo de la campaña.

Fueron 23 los hits y 11 las carreras que fabricó la alineación de los Medias Blancas anoche. Ambas cifras son ahora las máximas en un encuentro para el equipo en esta temporada. En ese mismo juego se impuso tope de carrera anotadas en una entrada, con siete en la octava, en la que abrieron el encuentro a su favor, luego de llegar a ese tramo empatados a una carrera.

Individualmente hubo múltiples figuras destacadas, siendo la de mayor impacto Alex Ríos, quien estuvo perfecto con el madero, al conectar seis indiscutibles en seis oportunidades. Esos seis hits le permitieron empatar la marca del equipo y de la Liga Americana, quedando a tan solo uno del récord en las mayores, en posesión de Wilbert Robinson, con los Orioles de Baltimore, y Rennie Stennett, Piratas de Pittsburgh.

Alex, además, se erigió como el primer bateador en la carrera de Verlander, que le conecta cuatro hits en un juego.

Pero a la par del puertorriqueño destacaron en la ofensiva de los Medias Blancas, Dayán Viciedo, con su primer encuentro de dos jonrones en Grandes Ligas, y Adam Dunn, quien ligó el cuadrangular que puso arriba a los Sox en el octavo inning y remolcó tres carreras.

Todo eso sirvió para drenar la decepcionante campaña que hasta el momento registran la tropa de Robin Ventura, que se encuentra en el último lugar de la División Central de la Liga Americana, con récord de 35-52, a 13 juegos de desventaja con los líderes, los propios Tigres.

También valió esa paliza para respaldar otra gran actuación de José Quintana, quien en ocho entradas aceptó seis hits y tres carreras, ponchó a siete bateadores y dio una base por bolas.

El colombiano no había tenido fortuna en sus previas siete presentaciones, en las que no había decisión pese a haber lanzado de buena forma. Pero ayer ese respaldo de la ofensiva lo ayudó a acreditarse apenas su cuarta victoria de la campaña.

Como dijo Alex Ríos luego del encuentro: “Necesitábamos un juego así desde hace tiempo”.

La metamorfosis de John Danks

Cada vez que a un lanzador se le somete a una operación en el hombro de su brazo de pitchear las probabilidades de regresar y ser exitoso están en su contra, por ser el hombro la pieza central en lo que es la acción de tirar una pelota.

Además, las intervenciones que se realizan en el hombro tienden a restarle fuerza y velocidad a los envíos, debido a ello los lanzadores, en el mayor de los casos, deben mutar y cambiar su estilo de pitchear, un proceso que lleva tiempo.

En el caso de John Danks pareciera que ese tiempo no ha tomado mucho. El zurdo de los Medias Blancas, quien hace un año era el número uno de la rotación del equipo, tras firmar un jugoso contrato de cinco años y 65 millones de dólares, ha logrado consistencia y efectividad en las últimas presentaciones, en las que se ha enfrentado a los Mets de Nueva York, a los Orioles de Baltimore y a los Rays de Tampa Bay. Ante todos ellos ha trabajado al menos siete entradas, en las que ha permitido tres o menos carreras limpias.

La adaptación de Danks, quien perdió un par de millas por hora en la velocidad de sus pitcheos, luego de la operación, ha pasado básicamente por ser un lanzador más fino en la localización de sus envíos, en trabajar en las esquinas y alrededor de la zona de strike, sin darse el lujo de vender pitcheos en el medio del home plate o altos en la zona.

Esa metamorfosis, que prácticamente ha obligado al zurdo de 28 años de edad a ser perfecto en la ubicación de sus lanzamientos, le ha permitido registrar seis aperturas de calidad en las nueve presentaciones que ha tenido esta campaña. Lamentablemente para él, como ha sucedido con los otros iniciadores del equipo, la ofensiva del equipo no lo ha respaldado y su récord tan solo muestra dos victorias y seis derrotas, incluyendo la que se le endosó el pasado domingo, frente a los Rays, a lo que contuvo en cinco hits y tres carreras, en siete entradas, en las que además ponchó a cinco y dio dos bases por bolas.

Lo que ha mostrado Danks, quien incluso este año en medio de ese proceso de reajuste realizó una de las mejores presentaciones de su carrera -fue el ocho de junio ante los Atléticos de Oakland, a los que dominó en ocho innings, en los que aceptó tres hits y una carrera, además ponchó a seis y dio un boleto-; es para celebrar en medio de la decepcionante campaña de los Medias Blancas.

El zurdo ha mostrado que todavía puede ser efectivo y que todavía puede sacar outs y ayudar en el futuro del equipo, independientemente de cuál sea la ruta que la gerencia decida tomar en este verano, en el que se vislumbran profundos cambios.

 

Jesse Crain, una luz en la oscuridad

Pocos han sido los motivos que los Medias Blancas han tenido durante esta temporada para celebrar y hacer sentir emocionado a los aficionados.

Una de esas razones que no ha permitido que la noche de los Sox sea completamente negra es Jesse Crain, el mejor relevista del momento en las Grandes Ligas.

Recuerdo que cuando los Medias Blancas adquirieron a Jesse de la agencia libre, el 20 de diciembre del 2010, su contratación pasó un poco por debajo de la mesa debido a toda la euforia que había tras la firma, unos días antes, de Adam Dunn, el hombre de poder que prometía hacer estallar el U.S. Cellular Field con sus cuadrangulares.

En medio de esa algarabía que cegó a más de uno, hubo algunas voces que insistían y sostenían que la mejor adición para el equipo que iba a competir en el 2011 era la del lanzador derecho, quien dejó a los Mellizos de Minnesota, equipo con el que llegó a las Grandes Ligas y se convirtió en uno de los más seguros y efectivos apagafuegos, para sumarse a las filas de los Sox.

Hoy, a dos años y medio de esa transacción que trajo a Crain a los Medias Blancas, el pitcher canadiense le ha dado la razón a quienes apostaron por él.

Hoy Jesse se ha convertido en el mejor relevista -no cerrador- de las mayores y lo ha hecho escribiendo su nombre en el libro histórico de récords de los Sox, al realizar 28 presentaciones de forma consecutiva en la temporada sin permitir carreras, quebrando la marca de la franquicia que estaba en posesión de J.J. Putz, quien lo había hecho en el 2010.

Para Crain debió ser un momento especial ese en el que impuso este nuevo registro, porque lo hizo precisamente frente al equipo con el que se desarrolló y llegó a Grandes Ligas, los Mellizos.

Ese récord, como casi todo lo que ha hecho en la campaña Crain, fue un halo de alegría para el terrible momento que atraviesan los Medias Blancas, hundidos en el último lugar de la División Central de la Liga Americana.

Por esa marca y por sus registros de una victoria, una derrota, efectividad de 0.55, 43 ponches, 32.2 innings, nueve boletos; es que Jesse Crain ha sido una, quizás la única, satisfacción de los Medias Blancas en una campaña, en la que el equipo incluso pudiera terminar sin él.

Felicitaciones Jesse

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