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Hoy no fue el día

Chicago.- No fue hoy. Otro día que nos
acostaremos pensando en la derrota y en cuándo saldrán los Medias Blancas de
este mal momento, que ya se ha extendido a 16 juegos, de los cuales solo se han
ganado tres.

Esta noche la
historia no fue muy distinta a las pasadas, solo que por primera vez desde la
última ocasión que el equipo jugó en casa -el 17 de abril-, el conjunto
inauguró el marcador y luego perdió la ventaja.

Un fallo en
la comunicación entre Paul Konerko y A.J. Pierzynski permitió que los Orioles
comenzaran a descontar el liderato inicial de tres carreras, en el tercer
inning. De ahí en adelante el juego estuvo disputado, con un conjunto de
Chicago batallando, pero llegó el apocalíptico séptimo episodio.

En esa
entrada, Jesse Crain, quien entró en relevo de John Danks, tuvo algunos
inconvenientes con su control, pero luego de ponerla en dos out y de tener a
dos hombres en las bases hubo un error de Alexei Ramírez, en una jugada que
hubiera acabo el capítulo.

Sin embargo,
tras el pecado del campocorto se abrió la compuerta para que Baltimore anotara
cinco carreras, sucias, y colocara el encuentro en situación de trámite para su
victoria y la derrota número 13 de los Medias Blancas en los últimos 16
partidos.

Pero eso es
parte del juego, los errores también cuentan y por eso crucificar a Ramírez,
quien presenta seis pecados en la temporada, no es nuestra intención, porque
además hubo hechos más importantes que hubieran podido cambiar la historia del
juego.

Siempre se ha
dicho que nunca te ves tan mal como cuando pierdes ni tan bien como cuando
ganas. Esa máxima se está cumpliendo ahora con los Medias Blancas, que además
no han contado con una pizca de suerte. Por ahí dicen que mejor es tener suerte
que ser bueno.

¿Por qué
escribo esto? A continuación les explicó.

Hoy cuando el
equipo estuvo arriba en el marcador hubo dos conexiones importantes, que en
cualquier otro momento se hubieran ido del estadio y hubiesen sido jonrones.
Pero no, que va, para qué hacer las cosas fáciles y si pueden ser difíciles. El
viento sopló en contra en ambos batazos y los jardineros de los Orioles pegados
a la pared, uno de ellos saltando incluso, capturaron las dos truenos de Alexei
Ramírez y Adam Dunn.

¿Qué hubiera
pasado si ambas conexiones hubieran traspasado la barda? Por lo menos los
Medias Blancas tendrían seis carreras en vez de cuatro. Quizás la historia
ahora sería distinta o quizás igual, nunca lo sabremos, pero por lo menos el
desenvolvimiento del encuentro hubiese tenido otras variantes.

El equipo,
aún con sus problemas ofensivos, tampoco pudo aprovechar el inning grande que
se le presentó, que fue el quinto, cuando con tres hombres en las bases y Paul
Konerko bateando falló y los Medias Blancas se fueron sin carreras.

A la entrada
siguiente, los Orioles no perdonaron y se fueron adelante con tan solo un swing
-habían empatado el juego en el quinto acto-.

De ahí en
adelante todo fue historia para los Medias Blancas, que hoy no contaron con su
manager, Ozzie Guillén, quien inició la suspensión de dos juegos, tras ser
expulsado el miércoles en Nueva York, por el umpire de home, Todd
Tichenor
.

Mañana será
un nuevo día y esperemos a que con él vengan mejores resultados para los Medias
Blancas de Chicago. Ahora el récord es de 10-18.

Ahora algunos datos:

  • Hoy está de
    cumpliendo 77 años de edad nuestro salón de la fama, Luis Aparicio.
  • Ozzie Guillén
    volvió a llamar a la calma, a no entrar en pánico. “Sé que las expectativas
    están altas con este equipo y nadie tiene las expectativas más altas que yo. Le
    digo a la gente de Chicago y a los fanáticos del equipo que no entren en
    pánico. Esta no es ningún excusas”.
  • En cuanto a
    su suspensión Guillén dijo que había hablado con los ejecutivos de Major League Baseball y que les había
    dicho que aceptaba su responsabilidad. El estratega también comentó que no va a
    dejar de escribir sus tweets. “Lo seguiré haciendo pero de mi vida. Ya ven todo
    lo que sucedió cuando por primera vez puse algo de beisbol”, expresó.
  • Kenny
    Williams, gerente general de los Medias Blancas, también habló en relación a la
    situación de la novena. “Sabemos que tenemos un mejor equipo del que se ha
    visto. Esta es una temporada larga y en cualquier momento íbamos a tener un mal
    momento, lo importante es estar en el primer lugar cuando termine el año. Aquí
    estamos optimistas, porque pese a la situación tenemos el talento para salir de
    ella”, dijo.

De vuelta a casa

Chicago.- Wow. Solo hay una cosa por decir en
estos momentos: ¡Gracias a Dios se acabó esta gira!

Sí amigos,
finalmente terminó la peregrinación de los Medias Blancas de Chicago por Tampa,
Detroit y Nueva York. Esperamos que con ella también haya terminado el nefasto
momento del equipo.

Luego de
jugar 11 encuentros fuera de casa, de los que solo se ganaron tres, volver a la
ciudad es bueno, o al menos debería serlo.

En Chicago el
equipo encontrara el respaldo de su afición, los peloteros, en su mayoría, se
reencontrarán con su familia y sentirán nuevamente el calor del hogar, que en
instantes como los que se están viviendo es importante porque reaniman,
reconfortan y refuerzan o devuelven la confianza.

Aquí los
muchachos de Ozzie Guillén buscarán también reencontrar en su terreno, el U.S.
Cellular Field, esa chispa perdida, esa vuelta al camino del triunfo y el éxito
que ellos conocen, que han probado y que por una y otra razón -pitcheo, defensa
y desde hace tiempo ofensiva- se esfumó.

Los Medias
Blancas se enfrentarán en cuatro oportunidades a los Orioles de Baltimore a
partir de hoy y luego se medirán dos veces a los Mellizos de Minnesota, para
finalmente tener un día libre, el jueves cinco de mayo. Ese será el primer
descanso del conjunto en 20 días.

Es necesario
que durante la estadía del equipo en la ciudad se pase la página y se deje de
pensar en las 16 derrotas que hasta el momento se tienen y en todas las fallas
que han venido registrando. En un primer instante porque ya nada de lo pasado
se puede recuperar, ningún triunfo que se obtenga ahorita va a eliminar alguno
de esos juegos perdidos.

Eso sí, la
única forma de hacer eso es ganando, no hay otra, así como tampoco hay otra
solución para comenzar a activar esa maquinaria ofensiva que no sea bateando.

En la última
serie, la de los Yanquis de Nueva York, hubo pasajes y episodios que nos
pudieran hacer pensar que algo se ha comenzado a mover, que hay un pequeño
carbón tomando candela.

La razón de
tal percepción está en que por lo menos se obtuvo una serie pareja (2-2). Eso
detuvo la cadena de cuatro series perdidas, dos por barridas, de forma
consecutiva.

La ofensiva
consiguió más hits (30) que en los cuatro partidos previos a su llegada a Nueva
York. Es verdad, el problema de ligar con hombres en las bases y en posición
anotadora continuó, pero por lo menos los batazos han estado cayendo o saliendo
con más regularidad, ya llegará el momento en el que sean oportunos. Esperemos
que no sea muy lejos.

El pitcheo, excepto ayer, ha estado cada vez mejor, al igual que la
defensa. Solo falta un paso para que todo engrane y ese paso se pudiera dar
esta vez en casa, de donde se salió hace 12 días buscando nuevos aires y hoy se
llega para reencontrarse con ese calor del hogar y el apoyo de la afición.

Hay reacción

Chicago.- Bueno amigos ya no es una sino que
son dos las victorias de los Medias Blancas de Chicago en los dos últimos
juegos. ¿Quiere decir eso algo? Esperamos que sí, que sea el inicio de un buen y
largo momento.

El equipo ha
estado funcionando mejor, sin estar todavía al cien por ciento, pero por algo
se comienza.

Ganar los dos
primeros juegos en Nueva York, frente a los Yanquis, en esta serie de cuatro
encuentros, es sin duda un paso inmenso para ir saliendo de esa pesadilla que
se venía viviendo en las últimas 11 jornadas y en la que nada parecía estar
funcionando a favor de los Ozzie Boys, para muestra el récord de 1-10 antes de
arribar a la Gran Manzana.

En los dos
últimos días hemos visto como los abridores del equipo, primero Phil Humber y
luego Gavin Floyd, se han encargado de señalar el camino hacia el triunfo ante
una de las mejores ofensivas de Grandes Ligas, como es la de los Yanquis.

Pero eso no
es novedad, porque durante ese lapso en el que los Medias Blancas solo ganaron
uno de 11 juegos el pitcheo, salvo tres partidos, fue igualmente eficiente
(registraron efectividad colectiva de 4.86, incluyendo los tres encuentros en
los que permitieron siete o más carreras, sin ellos ese registro queda en 3.96).

Sin embargo,
lo que apreciamos lunes y martes fue algo casi excepcional por parte de los
pitchers del equipo, que en lo que va de serie apenas han permitido dos
carreras y siete hits. Nada mal.

Lo que ha
cambiado en el conjunto en los dos últimos días está en el aspecto ofensivo.

Haciendo solamente
lo mínimo necesario, los bateadores de los Medias Blancas han encontrado la forma
para producir con oportunidad y respaldar a sus lanzadores y en conjunto lograr
los dos triunfos que han conseguido de forma consecutiva, algo que no hacían
desde el nueve y diez de este mes ante los Rays de Tampa Bay.

Pero hablar
de un despertar ofensivo ahorita pareciera muy temprano, aún cuando ayer el
equipo dio diez hits por primera vez desde el jueves 21 de abril ante Tampa
Bay.

Mejor sigamos
dejando que los ajustes que están haciendo los muchachos de Ozzie Guillén
continúen para que en su momento sí afirmemos la definitiva reacción de los
maderos del equipo, que si bien en los dos últimos días han fabricado cinco
carreras de forma combinada para respaldar el buen trabajo de los lanzadores,
también hay que resaltar que solo han dado dos incogibles con hombres en
posición anotadora en 15 oportunidades.

Lo
importante, sin embargo, es que se está ganando y eso, en gran media, comienza
a hacer que todo vaya tomando su nivel más fácilmente. Además que regresa la
confianza.

De los dos
últimos encuentros también hay que destacar el trabajo que ha realizado Sergio
Santos, quien sin duda, ya tiene el rol de cerrador en sus manos, lo que le
comienza a dar estabilidad y forma al bullpen del equipo, que durante las dos
primeras semanas de la temporada falló por mala ejecución de pitcheos y por el
poco respaldo de su defensa.

Pero Santos
ha sido, por mucho, el mejor y más consiste relevista de los Medias Blancas en
lo que va de 2011, a tal punto que está perfecto en ocasiones para salvar (2-2)
y en 11 innings y dos tercios de actuación esta campaña no ha permitido
carreras.

Lo otro que
hay que resaltar es la labor que realizó anoche Brent Lillibridge, quien de
verdad fue el hombre que salvó el triunfo de los Medias Blancas 3-2 ante los
Yanquis.

Lillibridge
se ha ganado un puesto en el equipo por su versatilidad, ya que puede jugar
tanto en el infield como en el outfield, y ayer lo demostró con dos grandes
atrapadas.

La primera
acción fue ante un batazo de Alex Rodríguez, que capturó saltando en la zona de
seguridad y estrellándose contra la pared. La segunda, la que acabó el
encuentro, fue ante un batazo de Ronbinson Canó, en ella Lillibridge tuvo que
correr hacia adelante y lanzarse de cabeza a último momento para atrapar la
bola y evitar que los Medias Blancas fueran dejados en el terreno.

Así, con esas
pequeñas cosas que marcan grandes diferencias, como el ganar estos dos partidos
en fila, poco a poco se va saliendo de los malos momentos. ¿Quién dice que
quizás esas acciones no sean las que prenden la reacción un equipo?

Tiempo que no se hacía

Chicago.- Por una noche, quizás por menos,
quizás por solo dos horas y 41 minutos, Phil Humber hizo algo que pocos creían
que un pitcher de los Medias Blancas de Chicago podía lograr en estos momentos:
que se dejara de hablar de la ofensiva del equipo.

El lanzador
derecho centró toda la atención sobre en él, en el inicio de la serie contra
los Yanquis de Nueva York. ¿Y cómo lo hizo? Registrando una de las mejores
actuaciones para un abridor de la novena en esta campaña.

Humber
coqueteó con el no hit no run, al permitir solo un hit en siete innings -el
incogible se lo dio Alex Rodríguez en el séptimo episodio, luego de un out y un
boleto-; además ponchó a cinco hombres y dio dos boletos, en la que fue su más
sobresaliente actuación y la más larga en su carrera en Grandes Ligas, que ha
sido intermitente desde el 2006, cuando debutó con los Mets de Nueva York.

Lo hecho por
el pitcher de los Medias Blancas tiene varios focos de interés, que son buenos
destacar y por eso lo haremos:

  • Primero
    que nada, como ya se ha dicho desde que cayó el out 27 en el Yankee Stadium,
    detuvo la cadena de tres derrotas de los Medias Blancas, que ahora han ganado
    dos encuentros de los últimos 12.
  • Por
    una noche hizo que se dejara de hablar -o por lo menos disminuyó la intensidad
    de la conversación- acerca del momento por el que atraviesa la ofensiva del
    equipo, que ayer con lo mínimo sirvió para respaldar a su lanzador. Hicieron
    dos carreras con cinco hits y un robo de base.
  • Se
    convirtió en el primer abridor de los Medias Blancas en encabezar un blanqueo
    esta temporada. El último había sido el 26 de agosto del 2010 ante los Orioles
    de Baltimore y lo lanzó Edwin Jackson en combinación con Tony Peña.
  • También
    logró que este fuera el primer blanqueo del conjunto ante los Yanquis y en el
    Yankee Stadium en la era de Ozzie Guillén, y ya Ozzie tiene ocho años al frente
    del equipo.
  • Para
    los Medias Blancas esta fue la primera vez que dejan en cero a la ofensiva de
    los Yanquis desde el 16 de mayo del 2000, cuando Cal Eldred, quien trabajó seis
    innings, en los que permitió tres hits, otorgó cuatro boletos y ponchó a cuatro
    hombres, se combinó con Bob Howry y Keith Foulke para blanquear a los del
    Bronx. De esa vez solo quedan en el equipo Paul Konerko y Mark Buehrle, los
    demás en su mayoría están retirados, como es el caso de Harold Baines, hoy
    coach de primera base.

Más allá de
todos aspectos interesante está uno para resaltar y que quizás se esté dejando
colar sin mayor ruido, nos referimos a la consistencia que actuación tras
actuación ha mostrado Humber, quien ayer ciertamente se combinó con Chris Sale
y Sergio Santos -quien logró su primer juego salvado de la temporada y el
segundo en ocho chances para el bullpen del equipo-.

El derecho
tiene cuatro salidas esta campaña y ya encabeza a los abridores del equipo en
efectividad, con 3.20, y en whip, con 1.07; además su récord es de dos ganados
y dos perdidos.

Recuerden que
él fue la carta bajo la manga, el plan B del manager Ozzie Guillén y del coach
de pitcheo Don Cooper ante el retrasado en la recuperación de Jake Peavy. Así
que Humber bien ha cumplido y correspondido con la confianza que le dio el
equipo, no en vano hace unas semanas se mencionó la posibilidad de emplear una
rotación de seis cuando Peavy esté listo para volver a la novena.

Nota: No nos hemos olvidado de la ofensiva,
que ayer mostró algunos progresos, pero es bueno dejar de hablar de ella, darle
un descanso por lo menos por una noche.

Mensaje de confianza y calma

Chicago.- Perder diez de los últimos 11 juegos
y registrar el peor inicio de temporada desde el 2001, luego de los primeros 22
encuentros, no es algo de lo que nadie se puede sentir orgulloso. Pero hundirse
en el negativismo y dejarse ahogar por el mal momento no es la salida.

Por ello
dentro de los Medias Blancas de Chicago hay voces que se alzan y envían
mensajes para conservar la calma y la confianza.

“Es verdad,
nada ha estado funcionando ahorita, pero yo todavía soy optimista. Tenemos un
buen club, con buenos peloteros y esto no va a durar toda la temporada”, dijo
Ozzie Guillén, el manager de los Medias Blancas.

La
declaración de Guillén se produjo luego de que el equipo fuera blanqueado por
segundo juego corrido por los Tigres de Detroit, que además los barrieron en la
serie de tres encuentros y extendieron su yugo ante los Medias Blancas a nueve
partidos ganados en fila.

“He hablado
individualmente con algunos peloteros, pero no he hecho meetings. No quiero que
nadie entre en pánico, eso no quiere decir que no estemos preocupados por el
mal momento que estamos pasando ni porque siete u ocho de nuestros peloteros no
están haciendo buen swing”, expresó el estratega.

Los Medias
Blancas ocupan en este momento el último lugar de la División Central de la
Liga Americana, con récord de ocho victorias y 14 derrotas. En el 2001 fue la
última vez que registraron una peor marca que la actual, en esa ocasión
tuvieron 7-15 en los primeros 22 juegos de la campaña.

Mañana
comienzan la tercera y última serie de esta gira de 11 partidos, la más larga
de la campaña, ante los Yanquis de Nueva York, un equipo duro y no hará que las
cosas sean fáciles.

Guillén no da
ni presenta fórmulas mágicas para revertir la situación actual de los Medias
Blancas, pero sí sabe lo que hay que hacer para mejorar.

“Hay que
mantenerse trabajando hasta hacer que las cosas comiencen a funcionar otra vez”,
dijo el manager.

Y tiene que ser
así amigos, no queda de otra. Ya llegará un instante en que se vuelva a
reactivar la ofensiva y el equipo comenzará a andar hacia adelante. Recuerden
que no hay secretos para salir de estos slumps. La solución hasta pudiera estar
en el próximo pitcheo o swing.

“En cualquier
momento ganamos dos juegos seguidos y ahí se prende todo”, dijo Omar Vizquel,
quien hoy cumplió 44 años de edad y se convirtió en el segundo jugador en la
historia de los Medias Blancas en iniciar un partido en la segunda base. El
primero fue Kid Gleason, en 1912. En los anales de Grandes Ligas es apenas el
sexto que hace eso.

Ante la
circunstancia es difícil no sentirse afectado y frustrado, pero de ahí a sentir
pánico todavía falta.

“Obviamente
los ánimos están un poco bajos, porque las cosas no nos están saliendo, pero
nadie ha perdido la calma. Todos confiamos en nosotros, solo hay que esperar
que esto pase. Así es el beisbol”, expresó Vizquel.

El momento
por el que atraviesan los Medias Blancas, que hoy cumplieron 110 años de
historias en Grandes Ligas, evitó, obviamente, que Vizquel pudiera festejar su
cumpleaños 44.

“Es difícil,
porque perdiendo la situación no da para eso. Ya lo podré hacer después. Además
a mí nunca, en los días de mi cumpleaños, me ha ido bien”, dijo el venezolano,
quien hoy tuvo de 3-0, con un boleto, en la derrota 3-0 de los Medias Blancas
ante los Tigres de Detroit.

Ya vendrán
tiempos mejores.

¿Nos equivocamos?

Chicago.- ¿Y qué decirles amigos?

Los Medias
Blancas de Chicago continúan sin producir carreras, sin carburar a la ofensiva
y, obviamente, sin ganar.

¿Será que
estamos equivocados? ¿Qué los argumentos que sustentan nuestro criterio acerca
del poderío ofensivo de este equipo fueron tomados de otro y que nos engañaron?
¿Realmente es este el máximo rendimiento que puede tener la novena esta
temporada?

Quizás sea un
poco de todas las anteriores o quizás ninguna.

Quizás es que
también nosotros caímos en el mismo slump en el que están los bateadores de los
Medias Blancas y por eso nos hacemos esas preguntas y comenzamos a dudar de
nuestro criterio, como muchos de los South
Sider
s deben estar cuestionando sus habilidades.

No en vano,
hoy, luego de la derrota ante de los Tigres de Detroit, que mostraron todo su
arsenal en los dos primeros encuentros de esta serie, que además ya ganaron, las
caras largas, desencajadas y llenas de frustración de los White Sox se dejaron
ver por primera vez en todo este nefasto lapso de diez encuentros, de los que
se han perdido nueve.

Pero señores,
ya va, un momento. ¿No es este equipo el mismo elenco, ahora más reforzado, que
el año pasado prácticamente se levantó de sus cenizas y en medio de un ambiente
nublado y hostil lideró por casi un mes la División Central de la Liga Americana?

Nosotros
creemos que sí. Entonces, si es así no estamos tan equivocados en cuando al
talento y profundidad ofensiva de este conjunto, en el que Carlos Quentin,
parece un guerrero solitario blandiendo su bate ante los contrarios y fungiendo
como el único hombre consistente y peligroso en la alineación de los Medias
Blancas, en estos momentos.

Pero sí
sabemos todo esto y confiamos en esa garra de Ozzie Guillén y de sus muchachos,
¿por qué dudamos de ellos? ¿por qué comenzamos a inquietarnos?

Al pensar un
poco, sin necesidad de quemar muchas neuronas, nos damos cuenta que la
respuesta a esas interrogantes es básica:

  • No
    nos gusta perder, a nadie le gusta perder ni ver a su equipo perder, mucho
    menos si se sabe que éste tiene todas las herramientas para ganar, comenzando
    por una ofensiva que es capaz de fabricar muchas más carreras que el promedio
    de 2.5 en los últimos diez juegos. No en vano durante los primeros 11
    encuentros de la temporada el average de anotaciones fue de 6.27.

Ahora bien, ¿Nos
calma eso? No, quizás no, y la razón es que eso suena a más de lo mismo. Pero
¿qué ha habido de distinto en cuanto al rendimiento de los Medias Blancas en
los últimos diez partidos? Nada, solo que ahora hay varias derrotas más -exactamente
13- y que ya han pasado 21 juegos de esta campaña.

Es cierto, no
se puede seguir así, no se puede seguir diciendo que aún faltan juegos y que
hay tiempo para recuperarse. Obviamente, aún quedan 141 partidos y queda mucho
más de ¾ de temporada por delante. Pero mientras más rápido se comience a ganar
y se sea consistente más grande y fuerte se volverá la convicción y la opción
de lograr grandes cosas este año.

¿Sabrán Ozzie
y sus muchachos eso? Sin duda, que sí, y mucho mejor que nosotros. De allí que
cada derrota les duela más y los llene de ansias por encontrar prontamente el
camino del triunfo.

Por ahora
solo hay que seguir apoyándolos y esperando a que toquen fondo rápido, para que
así sepan que tan bajo pueden caer y utilicen esa sabiduría como motivación
extra para mostrar lo que realmente pueden hacer, que obviamente no es lo que
se ha visto en los últimos 11 juegos.

No nos hemos equivocado, solo hemos caído en un inevitable slump.

Por una buena racha en Detroit

Chicago.- Finalmente se ganó y se detuvo en
siete esa cadena de derrotas, que a más de uno tenía nervioso y pensando en
cambios y despidos.

Lo importante, más allá de ganar, fue la forma
en la que se hizo. La ofensiva de los Medias Blancas de Chicago hizo nueve
carreras, la misma cantidad -combinada- que en los seis juegos previos. Además
se bateó con hombres en posición anotadora (de 17-6), algo que no se había
hecho de manera consistente y oportuna en la seguidilla de siete reveses.

De este triunfo vale la pena resaltar el
exitoso esfuerzo de Juan Pierre para encender la chispa de la alineación, con
tres toques de bola sorpresas, que le permitieron embasarse en un par de
oportunidades.

Para Pierre también hubo en este juego un
hecho significativo, que quebró una racha negativa. El primer bate y jardinero
izquierdo de los Medias Blancas logró estafarse su primera base desde el ocho
de abril. En ese lapso, que abarcó 11 partidos, había salido cinco veces a la
conquista de alguna almohadilla sin éxito.

En los últimos dos encuentros también hemos
visto a un Adam Dunn mucho más selectivo en el home plate y haciendo mejores swing.
Quizás aún no le estén saliendo los batazos, pero ha habido una mejoría, no en
vano tiene hits en juegos seguidos desde los tres primeros partidos de la
campaña.

Hay que recordar que el manager, Ozzie
Guillén, lo bajó en el orden al bate, del tercero al quinto, para restarle un
poco de responsabilidad y presión.

De esa
victoria lograda ayer, y que esperamos que haya servido para prender la chispa
ofensiva de los Medias Blancas que hoy comienzan una importante serie de tres
encuentros con los Tigres de Detroit, en el Comerica Park, hay que destacar el
aporte de Omar Vizquel.

El venezolano
fue quien puso al equipo arriba, con un rolling a la segunda base en el primer
inning, y luego amplió la diferencia con un doble al jardín derecho, en el
tercer episodio.

Ante el
trabajo realizado ayer por Vizquel, quien continuó escalando puestos en las
listas ofensivas de todos los tiempos en el beisbol de Grandes Ligas, el
estratega de los Medias Blancas lo colocó hoy en la alineación titular para el
inicio de la serie contra los Tigres.

De esta travesía
de 11 juegos -de los que ya quedan siete- por la que está atravesando el equipo, estos tres contra la novena
de Detroit son lo más importantes, porque los Tigres son unos rivales directos
en la División Central de la Liga Americana y el conjunto, en apariencia, con
mejores argumentos para hacerle frente a los South Siders en esa lucha por el banderín.

De allí lo
importante de haber cortado la racha de derrotas ayer y de llegar a la ciudad
del motor con la ofensiva despierta. La diferencia ahorita entre los Tigres y
los Medias Blancas en la tabla de posiciones es de solo un juego.

Esperemos que
de ahora en adelante todo funcione correctamente, que los Medias Blancas
terminen de engranarse y se conviertan en esa maquinaría, consistente y
efectiva que pueden ser con el pitcheo que presentan y la ofensiva que poseen.

Nada mejor que eso suceda, que el equipo se prende e inicie esa buena y productiva racha en Detroit, así que a buscarla.

Ahora algunos datos de Omar Vizquel en
la historia:

En el juego
de ayer Omar Vizquel subió algunos peldaños en los departamentos ofensivos
históricos del beisbol de Grandes Ligas, a continuación los mencionamos:

  • Con los cinco
    turnos que consumió pasó a Cap Anson, con 10.285, en el puesto 19 de todos los
    tiempos.
  • Con el doble
    que conectó superó a su compatriota, Andrés Galarraga, con 445, y se ubicó en
    el puesto 95. Entre los venezolanos ahora es el segundo con más conexiones de
    dos bases, solo superado por Bob Abreu, quien tiene 527.
  • Con la base
    robada que logró se posición en solitario del puesto 68 de todos los tiempos,
    con 401. Dejó atrás a Bill Lange (400).
  • Con la
    carrera que anotó igualó a Roberto Clemente en el puesto 83, con 1416 anotadas.

El avance de
Vizquel en los registros históricos de Grandes Ligas continuará hoy, al estar
alineado como campocorto y segundo bate de los Medias Blancas.

Con este
encuentro el venezolano llegará a 2.856en su carrera e igualará a Robin Yount
en el puesto 14 de todos los tiempos. 

Más difícil de lo normal

Chicago.- ¡Vaya! Cuando se está en un mal
momento y se lucha férreamente para salir de él, en muchas ocasiones, pareciera
que todo a nuestro alrededor conspirara para no dejarnos salir de él.

Eso mismo le
está pasando a los Medias Blancas de Chicago en estos momentos.

La ofensiva
del equipo está sumergida en una profunda sequía de producción y cada vez que
alguien conecta un buen batazo, en una situación importante del juego, de la
nada sale uno de los “súper fildeadores” de los Rays de Tampa Bay y trunca todas
las ilusiones del momento.

Eso ha
sucedido una y otra vez en la serie de cuatro juegos que los muchachos de Ozzie
Guillén están teniendo en el Tropicana Field y que acaba hoy. A Dios gracias
dirán muchos.

Las
intervenciones de la defensiva de los Rays han sido geniales, de esas que todos
los días salen en las mejores jugadas de la jornada en ESPN y de las que si uno
ve una o dos en una temporada se siente afortunado.

Tanto Sam
Fuld como Matt Joyce, dos de los tres jardineros de la novena de Tampa Bay, se
han encargado de hacer mucho más miserable y frustrante el momento ofensivo de
los Medias Blancas.

En los
últimos siete juegos -de los que han perdido todos- el equipo tiene promedio al
bate colectivo de .189, con 13 carreras remolcadas. Así de grave ha estado la
cosa.

Las intervenciones
de Fuld y Joyce han arruinado las posibilidades de los Ozzie Boys de fabricar
rallies y encender la chispa de su ofensiva.

Entre los dos
han hecho jugadas de cabeza, deslizándose de pie, tirando un guantazo,
saltando, de todas las formas que se les puedan imaginar. Todas esas acciones
de último recurso, pero que les han salido exitosamente.

Ha sido tal
el despliegue defensivo de las Rays y en especial de Fuld y Joyce, que Ken “Hawk”
Harrelson, quien fue pelotero profesional, gerente general de los Medias
Blancas y desde hace 21 años de desempeña como narrador de televisión del
equipo, aseguró que nunca en su carrera había visto una serie con tantas
jugadas defensivas de tan alta calidad como las exhibidas por los Rays.

“Uno puede
ver una gran jugada por serie, pero no tantas como las que han hecho estos
muchachos de los Rays”, dijo Harrelson.

Con esto
amigos no pretendemos justificar o maquillar el slump ofensivo de los Medias
Blancas, porque los contrarios están a la defensiva para hacer el trabajo que
han realizado los Rays en esta serie.

Sin embargo,
cuando se trata de salir de ese mal momento y todo se te hace o te lo hacen más
difícil de lo normal, la cosa se complica más.

Es como si
uno estuviera boxeando con alguien y cada vez que lo tienes en la esquina,
contra las cuerdas, te saca un golpe que no sabes cómo ni de dónde vino y te
manda a la lona.

Así han sido
las ocho jugadas que, con hombres en las bases significando potenciales
carreras, han realizado los Rays.

Esperemos que
la historia, hoy, sea otra, que la ofensiva de los Medias Blancas mejore un
poco y que el nivel de los “súper fildeadores” de Tampa Bay vuelva a la normalidad.

Cuestión de producción ofensiva

Chicago.- Amigos, sé que están preocupados por
el momento que están atravesando los Medias Blancas de Chicago, y los entiendo,
porque cuando se comienza a perder de forma seguida quiere decir que algo está
fallando, que las cosas no están bien.

Ahora, pensar
que si la campaña prometida por el equipo o que si el “todos estamos adentro” es
una ilusión que comienza a desvanecerse, es un absurdo. Recuerden que solo van
17 juegos en la temporada, que todavía quedan 145, y que el récord de siete
triunfos y diez derrotas es todavía mejor que el registrado el año pasado a
esta altura de la campaña, cuando se tenía marca de 6-11.

Puede que
para muchos esos datos sean consuelo de tontos, pero hay dos hechos irrebatibles
en ellos: que la temporada es larga y aún nadie está eliminado, y que este es
un mejor equipo que el del 2010, y aquel estuvo en el primer lugar por más de
un mes a mitad de campaña.

Imagino que
se estarán preguntando que si estos de verdad es así, ¿por qué el récord de los
Medias Blancas no es mejor en estos momentos? ¿por qué no están en el primer
lugar?  

Pues bien,
aquí vamos a tratar de explicar con estadísticas por qué el equipo de Ozzie
Guillén ha tenido problemas para ganar en los últimos juegos.

Desde mucho
antes que comenzara la temporada la ofensiva de los Medias Blancas fue señalada
como el aspecto más sólido del equipo, especialmente por la presencia de Adam
Dunn; y  durante los 11 primeros
encuentros produjo carreras y respondió según lo esperado: .289 de promedio
colectivo, .364 de average con hombres en posición anotadora, 69 carreras
anotadas y 11 bases robadas. Todo un ideal esa producción de los maderos de la
novena.

carlitosq.jpg

Sin embargo,
era imposible pensar que iban a mantener ese arrollador ritmo, y así lo
expresamos en uno de nuestros post (“Buen inicio”, aquí el link: http://bit.ly/gD6ZLp).

Las
ofensivas, no solo la de los Medias Blancas sino la de todos los equipos en el
beisbol, dependen de las rachas o son de rachas. De ahí que la que pueda
conservar y prolongar sus mejores momentos siempre será la mejor y la más
productiva, incidiendo esto directamente en el conjunto, de forma positiva.

Conociendo
esa situación, y aún más al equipo, apuntamos al pitcheo como la mayor
fortaleza de los South Siders (¡…Y
arrancamos!, aquí el link: http://bit.ly/gyC0vS),
porque difícilmente con los abridores que se tienen (Mark Buehrle, Edwin
Jackson, John Danks y Gavin Floyd) y la calidad de los relevistas, quienes
ciertamente estuvieron inconsistentes hace unos días, rara vez se caiga en una
racha negativa.

 

danks.jpg

Ahora bien,
¿qué tiene que ver todo esto con lo que está pasando con los Medias Blancas en
los últimos juegos? Ya lo verán.

En la cadena
de seis encuentros perdidos, que comenzó el 13 de abril ante los Atléticos de
Oakland, la ofensiva que venía bateando para .289 de promedio colectivo, con .364
de average con hombres en posición anotadora, 69 carreras anotadas y 11 bases
robadas, ha caído estrepitosamente.

En esta
seguidilla de derrotas los bateadores de los Medias Blancas ligan de forma
colectiva para .190 (de 194-37), solo han fabricado 12 carreras (a razón de dos
por juego), han dejado a 36 hombres en las bases y con corredores en posición
anotadora apenas conectan para .184 (de 38-7). Así, obviamente, es muy difícil
ganar.

¿Qué hasta
cuándo será esa sequía de la ofensiva? No lo sabemos, pero de lo que sí tenemos
certeza es que el coach de bateo, Greg Walker, al igual que todos los
bateadores, quienes tienen la suficiente calidad y experiencia, están
trabajando para revertir la situación actual y encender nuevamente la
producción del equipo.

El propio
manager, Ozzie Guillén, ha estado moviendo su alineación buscando que se
encienda la chispa y se concrete la reacción de su ofensiva.

De seguro no
habrá de haber alguien que piense que el pitcheo también tenga algo de
responsabilidad en el mal rato por el que atraviesa el conjunto. Y sí, claro
que los lanzadores han tenido que ver en esto, porque fueron ellos -específicamente
los relevistas, quienes tampoco contaron con el total respaldo de la defensa-, los
que comenzaron o estreñir el buen inicio de los Medias Blancas, al desperdiciar
cuatro ventajas en el noveno inning.

Pero
curiosamente, en estas seis derrotas al hilo el pitcheo ha estado efectivo,
salvo Gavin Floyd en su última presentación y la combinación de Chris Sale,
Jesse Crain y Matt Thornton en esa salida del 13 de abril, ante Oakland.

Desde ese
día, en el que se inicio la cadena adversa de los Medias Blancas, el pitcheo
registra de forma colectiva efectividad 4.92, con 46 ponches y 14 bases por
bolas.

Si sacamos de
esos registros las actuaciones de Floyd -a quien los Angelinos de Los Ángeles le
hicieron seis carreras en seis inning, el pasado sábado-, y las de Sale, Crain
y Thornton -a quienes los Atléticos le fabricaron seis anotaciones en dos
entradas-, la efectividad colectiva de la novena queda en 3.00. Nada mal, no?

Ahora
desglosando aún más esos números y poniendo por separado a abridores y
relevistas tenemos lo siguiente:

  • -      
    Los
    iniciadores de los Medias Blancas en las seis derrotas consecutivas tienen 4.28
    de efectividad, con 27 ponches y nueve bases por bolas. (Si excluimos lo hecho
    por Floyd, esas estadísticas quedan en 3.44, con 24 y siete).
  • -      
    Los
    apagafuegos en ese mismo lapso presentan un promedio de 5.54 carreras limpias
    por cada nueve innings, con 19 ponches y cinco boletos. (Si sacamos lo
    realizado por Sale, Crain y Thornton esos registros quedan en 1.63, 16 y dos).

Así las cosas
amigos pareciera no haber dudas acerca de por qué los Medias Blancas atraviesan
por su peor momento de la temporada, que apenas tiene tres semanas y media.

La pretensión
con esta exposición no es solo explicarles las razones de origen de la
actuación del equipo, sino también mostrarles que no va a pasar mucho tiempo
para que se vuelva a ganar de forma consistente, o ¿es que creen que esa
ofensiva que acabó con todos los pitchers que trataron de detenerla en las dos
primeras semanas no va a volver a reaccionar?

¿Están todos
adentro? Esperamos que sí.

adentro.jpg

A pasar la página

Chicago.- Bueno amigos, sin duda, está no fue
la mejor de las estadías en casa para los Medias Blancas de Chicago.

 Terminar con récord de cuatro victorias y seis
derrotas en los primeros diez juegos de la temporada en el U.S. Celluar Field
no estaba en los planes, menos después de ese arranque positivo en la
carretera. Pero así es esto.

 Ahora el equipo sale a su gira más larga de la
campaña, en la que se enfrentará cuatro veces -desde hoy- a las Rayas de Tampa
Bay, tres más a los Tigres de Detroit y al final en cuatro ocasiones a los
Yanquis de Nueva York. Nada fácil.

 Quizás salir de Chicago y estar en otro
ambiente le venga bien a los Medias Blancas, que durante su primera estancia en
la ciudad, como era de esperarse, fue el centro de atención de todos los medios,
en especial luego de cada una de las seis derrotas que registraron.

 Es verdad, los muchachos de Ozzie Guillén no
jugaron bien ante los Atléticos de Oakland, en especial en el aspecto
defensivo, en el que cometieron cuatro errores, todos en los innings finales y
que generaron carreras en contra. El pitcheo de relevo tampoco funcionó, lo que
produjo una combinación perfecta para que el conjunto Blancas perdiera su
primera serie de la temporada 2-1.

Hay que
recordar que esos tres partidos contra la novena de Oakland se fueron a extra
innings.

 Ante los Angelinos de Los Ángeles realmente
hubo poco que hacer, ya que se enfrentaron a los tres mejores lanzadores de
ellos (Jered Weaver, Tyler Chatwood y Dan Haren), quienes silenciaron a la que
venía siendo la ofensiva más caliente de la Liga Americana.

 Aún así el equipo batalló y tuvo oportunidades
de darle vuelta al primero y al último juego de la serie. Sin embargo, no se
puedo, en parte porque en esos dos encuentros de forma combina se dejaron 13
hombres en las bases, ocho de ellos en el juego de ayer, que finalizó con tres
corredores en las almohadillas, que de anotar le hubieran dado el triunfo al
equipo.

 Pero ya eso es pasado, al igual que los 15
errores que ha cometido la defensa y el 5.12 de efectividad del pitcheo de
relevo en los 15 juegos de la temporada. Es verdad, todo eso es pasado, pero
cuentan y quedan en los registros del equipo, por eso ahora hay que verlos para
recordar qué es lo que no se puede hacer más durante la temporada.

 Esa es la visión y el objetivo, ya de nada
sirve seguir pensando en que si se hubiera jugado bien ahorita el récord de los
Medias Blancas sería 12-3.

 Ahora hay que pensar en lo que viene y en
detener esa cadena de cuatro derrotas que tiene el equipo. Hay que apresurar el
proceso de engranaje total de la novena, porque mientras más rápido se haga y
más consistente sea más victorias veremos al final de la temporada en la
casilla de triunfos.

  Hoy hay
una buena oportunidad de comenzar eso, al contar Edwin Jackson, el mejor
abridor del equipo en este arranque, desde la lomita.

 Hay que pasar la página y pensar en lo que
viene.

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