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Resistencia

Los Medias Blancas están probando la resistencia de cada uno de sus miembros y de cada uno de sus fanáticos.

El equipo de Chicago ha sido capaz de encontrar las mil y un forma de perder juegos en esta temporada, que a medida que marcha se van hundiendo en la fondo de la División Central de la Liga Americana, en la que se encuentran ahora con récord de 29 triunfos y 39 derrotas, a diez juegos y medio de desventaja con los líderes, Tigres de Detroit.

Comprar una victoria se ha convertido en un misión imposible para los Sox, que han perdido cinco de los últimos seis.

Hablar de las razones de la debacle de los Medias Blancas es caminar sobre mojado, porque siguen siendo las misma que aquí hemos expresado durante casi toda la campaña: ofensiva, defensa, bullpen y errores mentales, lo único que se salva es el staff de pitcheo abridor, pese a algunas fallas en las últimas semanas.

En estos momentos pareciera un hecho que al llegar julio los Sox serán uno de los equipos más activos en el mercado de venta. La única forma de que eso no suceda es que comiencen a jugar bien y sean consistente, lo que no han podido lograr en 68 juegos este año.

La resistencia está aprueba.

La lluvia ¿de errores?

Los Medias Blancas sufrieron hoy su cuarta suspensión de la temporada en Chicago debido a las condiciones climáticas que se esperan para esta tarde, en la que el anuncio es de tormenta.

Este juego contra los Azulejos de Toronto aún no ha sido reprogramado, pero el mes de agosto es el que mejores opciones ofrece para que se puede efectuar.

Los Sox ya tiene juegos pendiente con los Indios, los Mellizos y los Cachorros. El de Cleveland se jugará en una doble cartelera, el 28 de junio. El de Minnesota se efectuará el 9 de agosto en otro doble juego, mientras que el de los Cachorros se disputará el 8 de julio.

Pero las condiciones climáticas no han sido del todo un problema para los Medias Blancas, o por lo menos no como sí lo ha sido la lluvia de errores que la defensa del equipo ha cometido.

Los Sox son el cuarto equipo con más pecado en la Liga Americana esta temporada, con 42. Sin contar que los receptores han registrado 11 pasbol de forma combinada. En su mayoría esas fallas han significado carreras en contras para el equipo, que en esta temporada ha visto como la defensa, que se suponía fuera una de las bases del éxito de los Medias Blancas, se ha venido abajo.

Los 42 errores de la defensa de los Medias Blancas le han cargado 23 carreras sucias a los lanzadores, una cantidad que al ir al detalle de las situaciones en las que se han cometido esos fallados y revisar lo que han generado se podría ver que al menos un tercio más se les ha cargado a los pitchers como limpias.

Pero manteniéndonos con esa cantidad neta, de 23 anotaciones sucias, igualmente se puede comprobar el duro impacto que ha tenido en el registro de victorias y derrotas del equipo. En lo que va de campaña campaña los Medias Blancas han definido 50 de 63 juegos por tres o menos carreras, quedando con marca de 25-25 en esos juegos, que se desglosan de la siguiente manera: por una carrera 10-12, por dos carreras 8-8 y por tres carreras 7-5.

Para un conjunto al que durante toda la campaña se le ha hecho difícil fabricar carreras, el que la defensa se haga aguas es prácticamente el colmo de los males. Así se vio una vez más el martes cuando teniendo oportunidades de lograr su cuarta victoria en fila, por segunda vez en la campaña, cayeron 7-5, en diez entradas frente a los Azulejos.

La defensa, especialmente en lo que al receptor titular, Tyler Flowers, ha dejado mucho que desear en los Medias Blancas, que continúan últimos en la División Central de la Liga Americana, con récord de 28-35, a ocho juegos de los líderes, Tigres de Detroit.

Despegue fallido

Luego salir airosos del maratónico juego del pasado miércoles, frente a los Marineros de Seattle, pensabamos que los Medias Blancas iban a tomar un impulso importante para retomar definitivamente el sendero del triunfo.

Sin embargo, no ocurrió así.

Los Sox vieron recrudecer sus falencias en el primer encuentro de la serie de cuatro que están disputando desde ayer frente a los Atléticos de Oakland.

La ofensiva que esta ve fue capaz de fabricar hasta cuatro carreras, dándole ventaja de tres al abridor colombiano, José Quintana, falló en dar el batazo decisivo para abrir el encuentro. Especialmente en el quinto inning, que bien pudo haber sido el gran episodio. Pero solo se fabricó una carrera.

En esta oportunidad sería injusto cargarle la mayor responsabilidad de la derrota -la novena en los últimos diez juegos para el equipo- a la ofensiva, que repetimos le respaldo y ventaja de tres carreras a Quintana en el tercer inning.

Fue el pitcheo, específicamente el abridor, el que no cumplió en esta oportunidad, pese a todo el coraje y la lucha que tuvo sobre la lomita Quintana, quien sin estar en su mejor día batalló para mantener a los Medias Blancas en competencia.

Sin embargo, eso no bastó, porque la ofensiva de los Atléticos lo castigó con cuatro jonrones -la mayor cantidad que le conectan en un juego esta temporada-. Eso luego de haber retirado a los primeros 11 hombres a los que se enfrentó.

Pero lo que le sucedió a Quintana no es más que otra muestra del débil y difícil momento por el que atraviesan los Sox y del cual pareciera no haber salidas próximas, aun cuando el deseo es que esta pesadilla acabe pronto.

En los últimos 11 juegos, de los cuales el equipo ha ganado dos y en una oportunidad llegaron a caer ocho veces de forma consecutiva, cadena detenida en la victoria frente a Seattle, el miércoles, en ese juego de 16 entradas; el pitcheo abridor ha tenido inconvenientes, al permitir 35 carreras, la mayor cantidad en un lapso de 11 encuentros en esta campaña.

Lo menos que necesitan los Medias Blancas ahora es que su pitcheo, en especial el abridor, se venga abajo en estos momentos. Hay que recordar que esa ha sido la parte más consistente y efectiva de todo el equipo en este 2013.

Momento crítico

Hace una semana los Medias Blancas estaban en su mejor momento de la temporada, al haber ganado nueve de sus últimos 12 juegos, nivelando su récord en 24-24. Inclusive lograron su primera barrida de la campaña, la cual ocurrió frente a los Marlins de Miami.

Al parecer todo eso fue un espejismo, fue una alegría de tísico, porque luego de ese dulce lapso el equipo ha entrado en un oscuro hoyo al cual todavía no se le ve fin.

Los Sox han perdido siete juegos en fila, su peor cadena de la campaña y han caído a un máximo de siete juegos por debajo de .500 (24-31). La razón de ese desastroso récord está en la ofensiva, la más deficiente de la Liga Americana y la segunda más improductiva de las mayores, solo superada por la de los Marlins.

Pareciera que a la ofensiva de los Medias Blancas se le olvidó batear, se le olvidó cómo hacer carreras y cómo ganar de la noche a la mañana.

En esta cadena adversa, que comenzó con una barrida en contra por parte de los Cachorros de Chicago y que siguió con otra barrida por parte de los Atléticos de Oakland, la alineación de los Sox solo ha fabricado 11 carreras y ha sido blanqueada en tres oportunidades.

Los inconvenientes de la ofensiva han sido muchos, pero vamos a tratar de simplificarlos en dos aspectos: bateo oportuno y capacidad para embarsarse.

Los Medias Blancas de este 2013, a diferencia de los de la temporada anterior, han sido un equipo que no han encontrado la fórmula para ser consistentes en su oportunidad ofensiva, especialmente con hombres en posición de anotar. Los Sox son el tercer peor equipo en Grandes Ligas promedio al bateo con corredores en segundo o tercera, con un registro de .228. Hace un año eran de los mejores.

A eso se le suma la incapacidad que están teniendo para embasarse con regularidad (son antepenúltimos en ese renglón en Grandes Ligas, con porcentaje de .228), lo que llama más la atención y causa mayor conmoción, ya que en este equipo hay hombres que históricamente se han caracterizado por ser bateadores que están constantemente en las almohadillas, como Adam Dunn (.251) y Jeff Keppinger (.237), ambos sin embargo se encuentra entre los diez peores de las mayores en porcentaje de embasado este campaña.

Un equipo que no se embase es un equipo que no puede producir carreras y el mejor ejemplo es lo que está pasando con los Medias Blancas, más allá de su falta de oportunidad.

Entre estos dos aspectos está básicamente la razón del porqué los Sox son en estos instantes el peor equipo de la Liga Americana en carreras anotadas y el segundo más pobre -en ese renglón- en las Grandes Ligas, habiendo registrado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado.

solo 188 carreras.

Ahora en el mal momento por el que se está atravesando la tensión y la desesperación pudiera ser un factor que agrave la situación, al no conseguir los resultados positivos. De ahí que ya se hayan visto a algunos hombres queriendo hacer de más con su bate, queriendo conectar tres jonrones en un mismo turno, lo que es imposible.

Este es el momento de rearmar filas y de recomponer lo que no está funcionando. Eso se debe hacer pronto y rápido, porque ya estamos en el tercer mes de temporada y esta se nos puede ir de las manos.

Hay que comenzar a ganar

Misión: Acabar con los Cachorros

No hay mejor momento en la temporada para enfrentar a los Cachorros que este.

Los Medias Blancas han ganado nueve de los últimos 12 juegos y vienen de barrer a los Marlins de Miami, en una serie de tres juegos. Esa fue la primera vez en la campaña que el equipo barrió a su rival en una serie.

Los Sox han ido engranando su equipo al punto de que hoy, cuando arranca la Crosstown, primero con dos juegos en el U.S. Cellular Field y luego en el vetusto Wrigley Field.

La ofensiva ha sido más consistente produciendo carreras, ligando en los momentos oportunos y aprovechando las brechas de los lanzadores rivales.

Alex Ríos ha sido el mejor jugador durante toda la campaña, pero ahora se le han unido Alexei Ramírez, Dayán Viciedo, Jeff Keppinger y desde luego el novato sorpresa Conor Gillaspie, uno de los más consistentes.

La defensa se ha compuesto, ha sido más segura y confiable. Como se suponía debía estar desde el inicio.

Ni hablar del pitcheo, el mejor de la Liga Americana y gracias al cual el equipo se ha mantuvo mientras la defensa y la ofensiva se vinieron abajo.

Chris Sale, Jake Peavy, José Quintana y Dylan Axelrod han sido de loa mejores cuartetos de las mayores, así como Jesse Crain -el apagafuegos más efectivo de las mayores- y Addison Reed, quien ha probado haber superado la prueba de fuego de la temporada pasada, su primera completa.

Por todo esto, porque por primera vez no tienen récord negativo desde hace más de un mes, es que este es el mejor momento para enfrentarnos a los Cachorros. Barrerlos es la misión.

José Quintana mostró su magia frente a Boston

José Quintana tuvo uno de sus mejores actuaciones de la temporada y de su carrera el martes en la noche, frente a los Medias Rojas de Boston, mostrando la magia que ha tenido con él desde que debutó en Grandes Ligas, el 7 de mayo del 2012.

El colombiano se batió anoche en un duro e intenso duelo frente al venezolano, Félix Doubront, pero al final fue él quien se llevó la mejor parte, al hilar seis entradas y un tercio sin hits ni carreras, hasta que en el séptimo episodio, en un contacto con bate partido, le disparó un sencillo al jardín central.

Desde el inicio del juego, José ejecutó el plan que había estado confección desde su última aperturas y que consistía en atacar a los bateadores, en trabajar en las esquinas y en jugar con ellos luego de enfrentarlos por primera vez. Así los dominó y los sacó de pasó durante esas primeras seis entradas y un tercio que labró sin hits y que lo condujeron a su tercer triunfo de la temporada.

Con ese trabajo frente a una de las ofensivas más temibles de las Grandes Ligas, Quintana mostró una vez más su valía y por qué es considerado uno de los lanzadores con mayor garra y compostura dentro de los Medias Blancas de Chicago. No en vano en estos momentos es el tercero en juegos ganados (3) y en efectividad (3.48).

Quintana llegó a 14 entradas y un tercio de forma consecutiva sin permitirle carrera a los Medias Rojas.

 

La joya de Sale

Siempre hemos sabido y hemos dicho que Chris Sale  tiene todo el talento para brillar como el líder de la rotación de los Medias Blancas.

Ayer, frente a los Angelinos de Los Ángeles, el zurdo demostró una vez más por qué.

Sale tejió la mejor actuación de su carrera, y la mejor para un lanzador del equipo en esta temporada, al lanzar nueve innings en blanco, ponchando a seis bateadores y permitiendo tan solo un hit.

El As de los Medias Blancas fue anoche un pitcher excepcional. Superando los inconvenientes de sus últimas salidas, entró al juego caliente, con dominió de la zona de strike y empleando su recta sin temor.

De esa forma pasó el primer tercio sin problemas. Luego comenzó a cambiar la dosis y empezó a tirar más su slider y su cambio de velocidad. Así pasó el segundo tercio de forma perfecta y nos comenzó a emocionar con la posibilidad del juego perfecto.

Al inicio del séptimo inning, ya cuando tenía totalmente confundidos y adivinando a los bateadores de los Angelinos, y tan solo faltaban ocho outs para la gesta, Mike Trout se interpuso en su camino con la historia y arruinó el perfecto y el no hitter.

Sin embargo, Sale no se descompuso y con esa actitud infranqueable de los buenos lanzadores continuó su dominió ante los Angelinos y completó su primera blanqueada en Grandes Ligas, un triunfo que además le permitió al equipo evitar la barrida.

Lo del zurdo fue algo excepcional para celebrar en el día de las madres y una muestra más del talento que posee y la efectividad del staff de iniciadores de los Medias Blancas.

Cinco semanas decepcionante en el arranque

Chicago.- Las primeras cinco semanas de la temporada para los Medias Blancas de Chicago han sido una decepción.

 

El equipo que lideró durante la mayor cantidad de días (117) la División Central de la Liga Americana en el 2012 no ha encontrado el ritmo, ni la consistencia en su juego para mostrarse como ese equipo balanceado que prometía ser este año, desde el inicio de la campaña.

 

El conjunto que dirige Robin Ventura se encuentra en el último lugar de su llave, con récord negativo de 14 victorias y 18 derrotas, a cinco juegos de diferencia con los favoritos Tigres de Detroit, que están en el primer puesto.

 

La gerencia de los Medias Blancas apostó para este 2013 en un equipo con una sólida y profunda base en su pitcheo, que hasta el momento ha sido de los mejores en la Liga Americana. Eso, esperando que la ofensiva se comportará de la misma forma y mantuviera el mismo nivel que registró en el 2012, especialmente en cuanto al oportunismo de sus bates, que hace un año fueron tuvieron el cuarto average más alto con hombres en posición de anotar (.272).

 

Pero esa producción, con la que se estaba contando, por parte de la alineación de la novena del sur de Chicago no ha sido tal, ni quisiera ha estado cerca del promedio de la liga.

 

La ofensiva de los Medias Blancas ha sido la más deficiente de la Americana, ocupando el último lugar en las categorías de carreras anotadas (110), average (.227), porcentaje de embasado (.2779), carreras remolcadas (104), de extrabases (80) y de promedio al bate con corredores en posición de anotar (.210).

 

Poseer esos escuálidas marcas no permite que ningún equipo pueda tener un récord positivo y mucho menos que no esté en el último lugar de su división.

 

En ese descalabro ofensivo del equipo hay algunas áreas y algunos peloteros sobre los que recae la mayor responsabilidad, como son los casos de Adam Dunn, Tyler Flowers y Paul Konerko.

 

Los Medias Blancas tiene serios problemas en la producción de carreras en la parte media de su alineación, en donde están precisamente Dunn y Konerko.

 

Esa dupla de cuarto y quinto bate y viceversa es una de la de peores números en la Liga Americana, en lo que va de temporada.

 

El cuarto puesto en el orden al bate de los Medias Blancas registra average más bajo de la liga, con un deficiente .182; y aunque es cierto que los que han ocupado esa plaza han conectado ocho jonrones, solo han remolcado 19 carreras.

 

En la quinto posición no mejoran muchos las cosas, el promedio de .198 que se tienen en ese lugar es el cuarto más bajo del circuito, sin contar que las nueve remolcadas que se tienen en ese orden son la segunda cifra más baja de las Grandes Ligas.

 

Mientras no haya reacción y consistencia en una mejor producción ofensiva esa parte media del line up los problemas van a persistir para los Medias Blancas.

 

Sin embargo, hay otras fracturas en la alineación del equipo, como en el segundo puesto, ocupado por Keppinger, a quien se contrato durante el receso de la temporada por su habilidad para hacer contacto con la bola y para embasarse; así como también el octavo, con Flowers, a quien le toca llenar los zapatos de A.J. Pierzynski.

 

Lo de Keppinger puede ser considerado como la mayor decepción de Chicago en lo que va de temporada, ya que no ha podido mostrar ninguna de las sólidas facetas que durante su carrera ha desarrollado en el juego. Tan es así, que en estos momentos es el único pelotero en Grandes Ligas con más de cien apariciones al home plate sin tener bases por bolas.

 

Eso debe cambiar en cualquier momento, pero los Medias Blancas necesitan que ese cambio venga rápido, porque se les ha creado un vacío en el puesto ofensivo ocupado por Keppinger que los ha afectado para manufacturar carreras.

 

Del lado de Flowers, aunque se sabía y estaba dentro de los planes que se iba a ponchar muchos más que Pierzynski y que no iba a batear tanto como él, lo preocupante es las oportunidades que ha desperdiciado para remolcar carreras, ya que es el segundo que más ocasiones ha ido a batear con hombres en posición de anotar (20) y solo ha conseguido dos hits.

 

Esas fracturas ofensivas son las principales responsables por las que los Medias Blancas se encuentren este momento con récord de 14-18, desperdiciando las sólidas y consistentes labores de sus pitchers, especialmente de los abridores, quienes son los que más han padecido de la falta de productiva que con el bate han tenido sus compañeros.

 

Las lesiones también han afectado a los Medias Blancas, con las bajas de Gordon Beckham –muñeca izquierda- y Dayán Viciedo –músculo oblicuo izquierdo-.

 

Las únicas luces ofensivas de los Sox han sido Alex Ríos (ocho jonrones, 17 remolcadas y seis bases robadas, líder en el equipo), Conor Gillaspie (.291 de promedio, .354 de OBP, tres jonrones) y Alexei Ramírez (.261, con seis dobles y cuatro robos). No se puede dejar de lado a Alejandro De Aza, quien pese a sus dificultades en el primer puesto de la alineación, tiene seis cuadrangulares y 14 carreras impulsadas).

 

El staff de lanzadores de Chicago es el que menos soporte ofensivo tiene en Grandes Ligas, con un promedio de 0.23 carreras por juego. Eso , sin duda alguna, ha tenido un impacto en la labor de los pitchers, que de forma combinada registran la cuarta mejor efectividad de la liga (3.47) y el quinto promedio de hombres embasados (1.25).

 

Chris Sale (3-2, 3.42), Jake Peavy (4-1, 3.03) y José Quintana (2-0, 3.86) son quienes han sacado la cara por el cuerpo de pitcheo de los Medias Blancas, que esta semana tuvo la baja definitiva y por el resto de la campaña de Gavin Floyd, quien le dio paso a Héctor Santiago (1-1, 1.69) para ingresar en la rotación. A ellos también se les ha unido Dylan Axelrod, quien ha agradado con sus presentaciones, pero que ha sido el que monticulista que ha corrido con la peor suerte, ya que tras seis salidas, en las que registra efectividad de 3.60 aún no ha podido ganar su primer encuentro, debido a los problemas ofensivos de la novena.

 

Pero no todo ha sido espléndido y color de rosas en el cuerpo de lanzadores de los Medias Blancas, el bullpen ha tenido sus inconvenientes y ha desperdiciado algunas ventajas con las que el equipo ha llegado al último tercio de los juegos.

 

Esas fallas de los relevista ha coincidido con la mejoría del oportunismo ofensivo del equipo, que no se ha visto porque el resultados de esos encuentros ha sido adverso, por los desperdicios de los apagafuegos, que en los últimos 10 juegos registran una efectividad de 8.30. En ese mismo lapso el equipo registra seis derrotas –cuatro de ellas acreditadas al bullpen- y tres victorias.

 

La inconsistente mostrada por el staff de relevo de los Medias Blancas no es mayor motivo de preocupación para el manager, Robin Ventura, quien lo ve como parte de las altas y bajas que se tienen en una larga temporada. Además es el cuerpo de apagafuegos una de las bases sólidas del equipo, especialmente con la experiencia ya tomada por algunos de los jóvenes lanzadores que debutaron en Grandes Ligas la temporada pasada, además de los veteranos Matt Thornton y Jesse Crain –quien ha sido el más confiable y consistente-, y de Matt Lindstrom, quien fue adquirido en el receso de temporada.

 

Quizás la una preocupación grande en esta área del equipo radica en Nate Jones, quien ha estado inefectivo y con innumerables problemas en su control.

 

A los problemas en la producción ofensiva del equipo y los recientes fracasos del bullpen se les ha unido la pobre defensa que los Medias Blancas han tenido en estas primeras cinco semanas.

 

Los fildeadores de Chicago han cometido 21 errores en la temporada, la segunda mayor cantidad en la Liga Americana y registran el tercer peor promedio de fildeo, con .981.

 

Esta es otra área que estaba supuesta a fungir como pilar del sostén del equipo en este 2013, especialmente por la estructura que se tuvo, enfocada en darle profundidad al pitcheo. Pero no se ha comportado como tal, ahí otra razón para esa marca negativa de 14-18 de los Medias Blancas, que para competir en la División Central de la Liga Americana no pueden permitirse más concesiones ni dejar escapar a los Tigres, ni a los Reales de Kansas City, ni a los Indios de Cleveland.

Abril para el olvido

El primer mes de la temporada fue decepcionante para los Medias Blancas de Chicago, que cerraron el lapso en el último lugar de la División Central de la Liga Americana, con récord de 10 victorias y 15 derrotas, a cinco juegos de diferencia de los líderes y súper favoritos, Tigres de Detroit.

Esta es ya la tercera vez en los recientes cuatro años, en los que los Sox terminan el primer mes de la campaña con récord negativo. Solo el año pasado la historia cambio, al registrar marca nivelada, de 11-11.

Las razones para que los Medias Blancas estén atravesando este arranque de campaña tan deficiente son básicamente tres: improductividad ofensiva, inconsistente relevo y pobre defensa.

La ofensiva del equipo es la peor de la Liga Americana, al tener el promedio de bate más bajo (.230) y la menor cantidad de carreras anotadas (89). Eso aunado a la falta de oportunidad que se ha tenido para ligar con hombres en posición de anotar, situación para la que se liga .189, el average más deficiente del circuito.

Debido a esa improductividad del equipo, en la que han tenido que ver Alejandro De Aza, Jeff Keppinger, Adam Dunn y Tyler Flowers, principalmente, en buena medida los Medias Blancas perdieron esos 15 juegos en abril.

Sin embargo, no todo es culpa del bate, ya que cuando hubo reacción ofensiva, cuando se comenzaron a prender algunos focos en la alineación, el relevo se vino abajo, especialmente en los últimos tres días del mes, en los que el bullpen fue un real desastre, al permitir 18 carreras en 12 innings y un tercio.

En dos de esos tres encuentros el staff de relevo se hizo cargo de la acción con el marcador empatado, en la única ocasión en la que entraron al juego sin paridad en la pizarra, el equipo estaba abajo por una carrera.

Figuras como Nate Jones, Donnie Veal y últimamente Matt Lindstrom han fallado estrepitosamente en sus labores. Los principales problemas de ellos ha sido el descontrol, la falta de consistencia para lanzar strikes.

El bullpen de los Medias Blancas cerró abril con una efectividad de 3.88, luego de haber estado liderando ese departamento. Addison Reed fue el mejor, al capturar ocho juegos salvados en ocho oportunidades y registrar un promedio de carreras limpias de 1.84.

En cuanto al lado defensivo, uno de los aspectos que estaba llamado a ser de los más sólidos para el equipo, así como su bullpen, también se hizo aguas en el primer mes de la campaña, ya que se hicieron 18 errores, la segunda mayor cantidad para un equipo en la liga.

El único aspecto que sacó la cara por los Sox en el primer mes fue el staff de abridores, que se comportó a la altura, dejando una efectividad de 3.99. En este área Jake Peavy (3-1, 3.38), José Quintana (2-0, 3.58) fueron los más eficientes, sin desmeritar la labor realizada por Dylan Axelrod (3.95). Chris Sale fue inconsistente, al igual que Gavin Floyd, quien terminó lesionado.

Esperemos que con la llegada de mayo, todo eso pueda quedar atrás y el equipo logre la consistencia necesaria para competir en la difícil división central.

Alex Ríos el bastión ofensivo

En ninguna de sus nueve temporadas en Grandes Ligas, Alex Ríos había tenido un inicio de campaña tan productivo como el de ésta, en la que ha sido el mejor jugador de losMedias Blancas de Chicago y uno de los más destacados de la Liga Americana.

El puertorriqueño sencillamente ha tomado las cosas en donde las dejó en el 2012, en el que registró su mejor año en las mayores. Eso luego de haber realizado algunos cambios y ajustes en su ofensiva y de haber vuelto a defender una posición en la que durante toda su carrera se ha sentido cómodo, a gusto, como lo es el jardín izquierdo.

Esa confianza adquirida con su producción el año pasado le permitió a Ríos iniciar esta temporada con un mayor nivel de seguridad en si mismo y en sus habilidades, sin que eso necesariamente le hubiera hecho tener la certeza de registrar en estos momentos su mejor arranque de campaña.

“Creo que lo que hice el año pasado se trasladó a este año y por eso es el éxito que he tenido hasta ahora. Creo que todo es cuestión de seguir siendo consistente y de tener buen aproach en la caja de bateo y vamos a ver qué pasa”, dijo Ríos, desde el U.S. Cellular Field de Chicago donde este sábado los Medias Blancas comenzaron una serie de dos juegos ante los Mellizos de Minnesota, luego de que el viernes se cancelara el primer encuentro debido al frío y a las condiciones climáticas.

Los cambios que realizó entre el 2011 y 2012 le permitieron a Alex tener un mejor plan a la hora de ir a batear, expandir su uso del terreno de juego, al tratar de darle más a la bola hacia la banda derecha, que anteriormente era inutilizada por él, y el trabajar más los turnos, viendo más pitcheos y esperando ése que él quería conectar.

Esos ajustes le permitieron imponer topes en su carrera en cuanto a promedio (304), jonrones (25) y carreras remolcadas (91). Eso le valió para ser considerado incluso al Jugador Más Valioso, para el cual llegó en la decimoquinta posición.

El comprobar que sus condiciones estaban intactas le infundió nuevas energías y más confianza a Ríos, quien en estos momentos luce con gran seguridad en el home plate.

“La confianza y la manera de la que yo me sentía me ayudó un montón. Cuando uno tiene esa confianza, uno cree en lo que está haciendo y eso te ayuda a confiar más en tus manos, en tus habilidades y le doy un poco de crédito a eso también. Creo que esto ha sido una continuación del año pasado. Esa confianza te ayuda, porque confías en tu plan y cuando confías en tu plan es un beneficio para ti”, dijo el boricua, quien agregó: “En lo único que me estoy tratando de concentrar ahora mismo es en tener un buen aproach en la caja de bateo y tratar de tener buenos turnos al bate, llegar a conteos profundos y todo eso”.

Esas claves le han permitido a Ríos ser en estos momentos el duodécimo hombre con el promedio de bateo más alto en la Liga Americana, con .344; el cuarto con más cuadrangulares, con cinco; el decimocuarto en porcentaje de bateo, con .403; el sexto en slugging, con .565, y en OPS, con 1.059. En todos esos renglones lidera a su equipo.

El manager de los Medias Blancas, Robin Ventura, identificó el valor de la producción de Alex en este arranque de campaña.

“Ha sido el mejor pelotero del equipo, así como lo fue el año pasado. Creo que Alex está en el prime de su carrera”, expresó Ventura.

Ríos considera que más allá de los ajustes que ha hecho en su juego, un factor importante para el espléndido momento por el que atraviesa se debe a la experiencia que ha recabado a la largo de su carrera, que inició en el 2004, con los Azulejos de Toronto.

“Uno crece como pelotero y mientras pasando los años uno se conoce, todo eso hace que uno madure. Eso te hace un poco más fácil el salir de esas situaciones en las que uno no quiere estar, como los famosos slump. Eso porque ahora ya uno reconoce las cosas que no le están funcionando y que no te están dando éxito, entonces la cuestión es cómo salir de eso rápido y eso se puede hacer con la madurez”, explicó el jardinero de 32 años de edad.

Esa misma madurez de la que habla el boricua es la que le permite poner en perspectiva su desempeño, sin elevarse mucho ni pretender ser infalible.

“Es algo complicado mantener ese nivel de concentración, que también entra en la ecuación, porque siempre en un turno de bateo te van a dar un pitcheo para batear y ese es el pitcheo que el bateador debe buscar, para buscar ese pitcheo hay que tener paciencia y a veces se complica un poco, por las mismas situaciones de los juegos que hacen que uno se excite demasiado y que llegues a conclusiones que no están en tu plan. Por eso es importante siempre mantener tu concentración”, detalló.

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