agosto 2013

Avisail García da una muestra de su futuro

El sistema de ligas menores de los Medias Blancas de Chicago no ha generado un bateador de alto impacto para el equipo de Grandes Ligas desde 1999, cuando salió Magglio Ordóñez.

 

En los últimos años la novena ha tratado de suplir esa deficiencia con la adquisición de peloteros de otras organizaciones, a través de cambios, o contratando a agentes libres.

 

En esta temporada, sin embargo, la nueva directiva de los Sox ha dado un cambio en sus planes y en medio del decepcionante desempeño del equipo decidieron renovar sus granjas, con jugadores jóvenes capaces de tener un impacto importante en el máximo nivel a corto plazo. Fue así como el equipo consiguió hacer una transacción de tres bandas, en la que se desprendieron del lanzador Jake Peavy para adquirir al prospecto de los Tigres de Detroit, Avisail García.

 

La llegada del jardinero venezolano ha causado gran sensación dentro de los Medias Blancas, por considerar que por primera vez en mucho tiempo tienen a un legítimo slugger, a un bateador que cuando termine de desarrollar todo su talento podrá ser tan bueno como lo fue Ordóñez.

 

Así lo han vendido a los aficionados y a los medios de la ciudad, que desde la llegada de García han estado expectante por ver todo eso que tiene la nueva promesa de la organización, quien debutó en las mayores en el 2012, con los Tigres, a los que representó en la postemporada.

 

Todas esas expectativas pudieran crear un ambiente negativo alrededor de cualquier pelotero, especialmente de uno de 22 años de edad, como el venezolano. Él, sin embargo, ha tomado la situación como si no fuera con él.

 

“No le he prestado mucha atención a las expectativas ni a todas esas cosas que han dicho, yo sé el tipo de jugador que soy y sé lo que puedo dar. Eso es lo único que uno puede controlar, el jugar duro y el tratar de hacer las cosas bien” dijo García.

 

En las dos primeras semanas que tiene con los Medias Blancas, en Grandes Ligas, el jardinero ha jugado en 16 encuentros y registra promedio al bate de .310, con tres dobles, un triple y cinco carreras remolcadas.

 

Esa actuación ha pagado el interés que por García despertaron los aficionados desde el momento que los Sox lo adquirieron el 30 de julio y a la vez ha elevado las expectativas por verlo conectar jonrones, algo que todavía no llega y por lo que él no se preocupa.

 

“Eso –el dar cuadrangulares- no está en mi mente, porque eso sale solo. Si me pongo a buscar jonrón me voy a ponchar y a ponchar, me voy a ponchar cuatro veces por juegos. Ningún pelotero, a menos que sea alguien increíble puede subir –a Grandes Ligas- y dar 60 o 70 jonrones. Todas las estrellas que están ahorita comenzaron poco a poco, lo que pasa es que la gente es así”, expresó García, quien en la campaña solo tiene dos vuelacercas, los únicos dos en su carrera en el máximo nivel.

 

Los scouts han evaluado al venezolano como un pelotero capaz de hacerlo todo en el beisbol, ya que puede batear para alto promedio al bate, puede conectar jonrones, su velocidad es sobre el promedio –no es explosiva desde el arranque de su carrera pero la desarrolla a medida que se va desplazando-, su defensa es segura en los jardines y su brazo es potente.

 

“Sin duda estamos hablando de un jugador con las cinco herramientas que es capaz de darnos todo lo que nosotros esperamos y lo que esperamos es que él se mantenga jugando fuerte como lo ha venido haciendo durante su carrera. Cuando tu consigues a un jugador como él te siente afortunado, porque no hay muchos peloteros así afuera”, dijo Rick Hahn, el gerente general de los Medias Blancas.

 

Tras los primeros tres encuentros, en los que todavía estaba tratando de sentirse en ambiente y de encajar en los Medias Blancas, García ha hecho lucir el juego como algo fácil.

 

En los últimos 11 juegos en los que ha visto acción –sin contar el de ayer en el que salió lesionado- ha conectado al menos un indiscutible, logrando así la cadena más larga de su incipiente carrera en las mayores.

 

Ese buen arranque que ha tenido con los Sox le ha ayudado también ha sentirse con mayor confianza, permitiéndole además tener mejor control de las expectativas externas que se tienen con él.

 

“Mientras vaya jugando y las cosas vayan saliendo bien voy agarrando más confianza. Ellos (los Medias Blancas) tienen muchas ganas de ayudarme y yo también tengo muchas ganas de trabajar, por eso seguiremos aquí trabajando y procurando mejorar todos los días”, expresó.

 

Para García el tiempo de acción que queda en esta campaña es perfecto para él mostrar lo que puede traer en el 2014, cuando tenga la oportunidad de estar la temporada completa en las mayores.

 

“Creo que sí, que lo que haga esta temporada es para mostrar lo que puedo hacer en la próxima, para la que espero prepararme bien para mejorar, porque esa es siempre mi meta. Si bateo .300 un año, al siguiente quiero batear .330 y así siempre han sido mis metas. Ojalá y Dios me dé salud, sabiduría e inteligencia para guiarme por el camino del bien y estar saludable que es lo más importante para poner buenos números el año que viene”, dijo García.

 

Hay que recordar que en el jardinero está plasmada la influencia de Miguel Cabrera, quien lo acobijo bajo su brazo durante el tiempo que pasaron juntos en los Tigres de Detroit y en el que le dio un sinfín de consejos.

 

“El mejor fue que pasara lo que pasara nunca le bajara la cabeza a nadie, que siempre siga adelante y trabajando fuerte. Él tiene muchísima razón, porque mucha gente piensa que esto es fácil y no lo es”, dijo García quien agregó: “Uno más o menos tiene la idea, pero si te lo dice un tipo tan grande como Miguel es diferente. Muchas estrellas no son así, él es bastante humilde y tremenda persona”.

Leury García se une al equipo grande

Los Medias Blancas de Chicago subieron este jueves a las Grandes Ligas al dominicano, Leury García, a quien adquirieron de los Rangers de Texas, el pasado 11 de agosto.

 

García, quien vestirá el uniforme número 28, será empleado principalmente como jugador de reemplazo defensivo, ya que en estos momentos los Medias Blancas tienen limitados a Gordon Beckham –cuádriceps derecho-, Conor Gillaspie –pulgar izquierdo- y Jeff Keppinger –parte baja de la espalda-.

 

El dominicano tendrá su segunda pasantía en las mayores, en donde debutó esta temporada con los Rangers, con los que actuó en 25 juegos, en los que dejó promedio al bate de .192, con un triple, una carrera remolcada y ocho anotada.

 

El nuevo integrante de los Medias Blancas es capaz de jugar tanto en el campocorto como en la segunda base y en la tercera base, además de defender los jardines.

 

Los scouts de los Sox ven en García, de 22 años de edad, a un pelotero con potencial para establecerse como un jugador de todos los días en las mayores si logra desarrollar un poco más su producción ofensiva, ya que cuenta con buena velocidad, buenos instintos y un buen guante en cualquier de las posiciones defensivas en las que se le necesite. En el peor de los casos la organización confía que al menos podrá ser un utility de mucha valía.

 

Hay que recordar que los Medias Blancas lo obtuvieron como parte del cambio que envío a Alex Ríos a los Rangers, a través del waivers.

 

En la sucursal triple A de los Sox tuvo promedio al bate de .267, con un doble, una carrera remolcada, tres anotadas y tres bases robadas. Eso en ocho juegos. En general, este año en las menores –combinando su tiempo con Texas y Chicago- registró average de .265, con nueve dobles, cuatro triples, cuatro jonrones, 20 carreras remolcadas, 34 anotadas y 15 bases robadas.

 

Para abrirle cupo en el roster de 25, los Medias Blancas enviaron a ligas menores al jardinero, Blake Tekotte.

André Rienzo, una historia por contar

¡¿Un brasilero en Grandes Ligas?! ¡¿Cómo puede ser?! ¡¿Allá no es solo fútbol?!

Fueron tan solo algunas de las reacciones de asombro que generaron al ver el pasado 30 de julio, en el montículo del Progressive Field de Cleveland, lanzando por los Medias Blancas de Chicago, al derecho André Rienzo.

Fue normal la sorpresa al conocer la noticia, pues el prospecto de los Sox es tan solo el segundo nativo de Brasil en actuar en Grandes Ligas, luego de que el año pasado se estrenara en este nivel Yan Gomes, con los Azulejos de Toronto.

Pero no crea que su incredulidad fue única o que solamente ese hecho fue un suceso en Estados Unidos o en el mundo del beisbol. En Brasil fue todo un acontecimiento, tan así que las televisoras deportivas transmitieron en vivo el debut del lanzador, de 25 años de edad, así como también lo hicieron algunas radios. Ni hablar de los periódicos, en especial O Globo.

La atención que se ha creado alrededor de Rienzo, por la rareza que representa ver a un brasilero en el máximo nivel del beisbol, no ha sido nueva para él, aunque sin duda si muy especial.

“Las primeras veces que vine a Estados Unidos los muchachos me preguntaban qué venía a hacer yo aquí, entonces yo les decía que venía a jugar beisbol. Ellos no entendían mucho, pero siempre trataba de explicar que era como el soccer en Brasil, que los equipos tienen sus ligas A, B, C y D. Así entendieron más o menos lo que yo hacía”, dijo el derecho, quien firmó para el profesional en el 2006, luego de que Orlando Santana lo descubriera en una competencia internacional.

Los amigos y el entorno general de Rienzo comenzaron a caer en cuenta de lo que él realmente hacía cuando Brasil clasificó al pasado Clásico Mundial de Beisbol y lo vieron a él representando al país.

Sin embargo, no fue sino hasta el pasado 30 de julio, cuando debutó en las mayores, enfrentando a los Indios de Cleveland, cuando realmente se convencieron de que lo que Rienzo hace no es un hobbie ni nada de vagos, sino algo que pone a Brasil en el mapa beisbolístico y con lo cual él se gana la vida.

“Cuando pasaron mi debut en la televisión los muchachos de allá (Brasil) me felicitaron y me decían que había logrado mi sueño, que había conseguido eso cuando nadie me creía lo que yo hacía”, expresó el brasilero, quien agregó: “Para ellos fue una sorpresa ver que no era (Jake) Peavy quien abría ese juego, sino que era yo, ahí comenzaron a enviarme mensajes por Facebook, por twitter, felicitándome y diciéndome que por qué no se los había dicho antes. Pero yo no podía hablar, porque cuando me subieron me dijeron –el equipo- que no dijera nada, porque estaba lo del cambio con Peavy y no querían que nada pasara”.

Así fue, los Medias Blancas estaban terminando de ajustar los detalles para transferir a Peavy a los Medias Rojas, en una transacción en la que también estaban involucrados los Tigres de Detroit, que le dieron a Chicago a Avisaíl García, recibiendo de Boston a José Iglesias.

La actuación de Rienzo, en su debut, terminó de causar impresión en el beisbol y en los seguidores de los Medias Blancas, así como en su país, al registrar una labor de siete entradas, en las que no aceptó carreras limpias, dio tres bases por bolas y ponchó a seis.

“Estaba un poquito nervioso en ese juego, pero traté de estar calmado y de dar lo mejor. Había estado soñando por años por esto y gracias a Dios que lo he conseguido”, dijo el derecho, quien en su estreno se midió a su compatriota, Yan Gomes. “Enfrentarme en mi primer juego a mi paisano fue muy bueno, fue algo que me puso muy contento. No voy a decir que me sentí cómodo, por ser ante otro brasilero, porque de verdad estaba muy nervioso”, expresó.

La buena impresión dejada en esa primera apertura le permitió a Rienzo permanecer en Grandes Ligas, nivel al que dio el salto justo después de haber lanzando un juego sin hits ni carrera en su última presentación en la sucursal triple A de los Medias Blancas.

Hoy, luego de cuatro salidas en las mayores, el primer lanzador brasilero en arribar a este nivel aún está en busca de estrenarse como un ganador, ya que no ha tenido decisión en ninguna de sus presentaciones, en las que ha acumulado efectividad de 3.70 en 24 entradas y un tercio, en las que ha ponchado a 16 hombres y ha dado 11 bases por bolas.

El beisbol se introdujo en el mundo de Rienzo cuando éste tenía apenas cuatro años, cuando algunos miembros de su familia se unieron a unos constructores japonés  que tenían equipos de beisbol en Brasil –fueron los nativos de Japón los que introdujeron el beisbol en tierras cariocas hace más de medio siglo-. Pero, ¿cómo fue realmente su historia?

“Mis dos hermanos más viejos fueron los primeros brasileros que fueron a jugar con los japoneses. Ellos fueron los dos que primero abrieron las puertas para que la gente brasilera conociera el beisbol, porque antes era puro el soccer. Yo empecé a jugar por eso, porque mis hermanos fueron los primeros, después mi mamá comenzó a jugar softball y como mi mamá y mi papá son divorciados, yo tenía que ir a todos los juegos y a las prácticas de mi mamá. Tenía cuatro años y estaba obligado a ir al terreno, porque toda mi familia a lo hacia. Con eso me empezó a gustar. Al principio era por la emoción, pero era más lo que jodía que por lo que de verdad practicaba, pero eso es normal cuando uno es pequeño. Así fue como poco a poco seguí jugando y terminé aquí”, dijo Rienzo.

El brasilero espera que su actuación, así como la de su Gomes, sirvan como impulso para que muchos otros compatriotas suyos se introduzcan en el beisbol y alcancen sus sueños.

Así que sí, Brasil no solo es fútbol, hoy también tienen representantes en Grandes Ligas y Rienzo luce.

El disfrute de una barrida

Ganarle a los Yanquis de Nueva York siempre tiene un significado especial, barrerlos pues es mucho mejor. Por eso hay que disfrutar de este momento, uno de los pocos felices que han tenido los Medias Blancas en esta campaña, en la que ya no hay opción a nada.

El equipo jugó su mejor beisbol en mucho tiempo, cuidado y si no en la temporada completa, durante estos tres juegos en los que les ganaron a los Yanquis.

El pitcheo, especialmente el abridor, como ha sido costumbre en todo este año estuvo sólido. La defensa no falló y la ofensiva respondió castigando al pitcheo de los Bronx y dando los batazos claves.

De haber sido consistente con esa forma de jugar los Medias Blancas estarían ahorita en una mejor posición, peleando incluso con los poderosos Tigres de Detroit la punta de la División Central de la Liga Americana. Pero no se ha podido.

Para muchos es un misterio por qué hay equipos que cuando juegan ante los grandes se crecen y frente a los pequeños se encogen. A veces es simplemente el deseo, la intensidad que envuelve los juegos lo que hace que en ocasiones el esfuerzo y la concentración sea mayor, como sucedió con los Yanquis en esta serie de tres.

El manager de los Medias Blancas, Robin Ventura, incluso lo señaló de esta forma: “Siempre es especial jugar ante los Yanquis, porque el nivel aumenta y todo lo que está alrededor es mejor”.

Para los Sox esta fue una serie soñada, venciendo a los del Bronx en los tres juegos, incluyendo el último, cuando en dos oportunidades se estuvo a un out de perder. La primera frente a Mariano Rivera, el mejor cerrador en la historia de las Grandes Ligas, y la segunda ante Adam Warren, a quien se le volteó el juego en el duodécimo innings para dejarlos en el terreno.

Ese esfuerzo y esa entrega de los Medias Blancas en estos tres juegos nos hicieron olvidar por un momento lo decepcionante que ha sido esta campaña y nos recordaron que pese a ya no tener opción de avanzar a los playoff, todavía se puede hacer daño y se puede jugar buena pelota, obteniendo triunfos y metiéndole zancadillas a los rivales.

Hoy hay que celebrar y saborear ese buen sabor de boca que nos dejó el haber barrido por segunda vez consecutiva en una serie de tres juegos -ya lo habían hecho el año pasado en la última que disputaron en el U.S. Cellular Field- a los Yanquis. Hecho que ocurrió por primera vez desde las temporadas de 1912 y 1913.

Fundamentos

Cada vez es más difícil digerir las derrotas y aceptar que los Medias Blancas se han convertido en uno de los peores equipos de Grandes Ligas, en esta temporada.

Pero con juegos como el de hoy la verdad es que no se puede pensar de otra forma.

Los Sox han fallado en esta campañas en muchos aspectos: ofensiva, defensa y hasta en el pitcheo. Lo más sorprendente, sin embargo, es ver como se ha fallado repetidamente en los fundamentos del juego, en el abc, en esos aspectos que nos enseñan cuando somos niños y comenzamos a jugar.

Hoy, en medio de esos errors de fundamentos, le tocó el turno al corrido de bases;, que ha sido también uno de los aspectos que ha atentado en contra del equipo este año.

Los Medias Blancas fallaron en tres corridos de base esta tarde que bien cambiaron el destino del juego y los llevaron a su décima derrota consecutiva, algo que no sucedía en más de 20 años.

El no ejecutar los fundamentos have que ganar sea aún más difícil, así como el ver los juegos se haya convertido prácticamente en un acto de masoquismo para los aficionados.

A 30 años del winning ugley, los Sox se han vuelto un equipo de loosing ugley.

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