Decepción, lo que dejó la primera mitad

Comenzar la segunda mitad de la temporada siendo uno de los tres peores conjuntos de las Grandes Ligas, con récord de 37 victorias y 55 derrotas, no estaba ni en las peores proyecciones de los Medias Blancas de Chicago para este año.

 

Luego de dominar la División Central de la Liga Americana durante la mayor parte de la campaña pasada –estuvieron 117 días en el primer lugar- y quedar fuera de los playoffs, los Sox hicieron algunos cambios pensando en fortalecer su opción para luchar durante toda la temporada, sin decaer como lo hicieron en las dos últimas semanas del 2012.

 

Pero tres de las cuatro columnas que soportaban la estructura de los Medias Blancas para este año se derrumbaron sin siquiera dejar posibilidad de levantarlas en la carrera y darle opción al equipo de recomponerse para batallar.

 

La ofensiva nunca fue lo que se esperaba que podía ser en la primera mitad, Paul Konerko -.249 de promedio al bate, con siete jonrones y 30 remolcadas- no pudo producir de forma consistente; Jeff Keppinger -.246, con seis dobles, un triple, dos jonrones y porcentaje de embasado de .274-, y la apuesta de por Tyler Flowers -.205, ocho jonrones y 22 fletes-, después de un prometer arranque, se perdió.

 

La falta de producción de estos tres hombres fracturaron la alineación del equipo, creando huecos en el segundo puesto al orden –Keppinger-, en el quinto –Konerko- y en el octavo –Flowers-.

 

Sería injusto, también, solo señalarlos a ellos como la principales causa de la debacle ofensiva de los Sox, porque en ella también tiene responsabilidades Alejandro De Aza, quien pese a sus12 jonrones –tope personal en una campaña- y 44 remolcadas, no ha cumplido cabalmente con su trabajo de primer bate. Su porcentaje de embasado es de .327, el segundo más bajo en las Grandes Ligas entre los peloteros que califican para el título de bateo. Además es quien más se ha ponchado (90) en las mayores ocupando el primer puesto de la alineación.

 

Adam Dunn, pese a terminar con sólidos registros de cuadrangulares (24) y carreras remolcadas (60), fue inconsistente en su contribución ofensiva durante los dos primeros meses de la campaña, en los que dio 12 jonrones e impulsó 28 anotaciones, dejando un promedio al bate de .156, con un porcentaje de embasado de .246, con slugging de .387 y .633 de OPS.

 

Estos factores ofensivos hicieron que los Medias Blancas no figuraran por encima del décimo peldaño, en la Liga Americana, en ninguna de las siguientes estadísticas: promedio al bate (249, décimos), carreras anotadas (345, últimos), jonrones (89, duodécimos), boletos recibidos (229, últimos), porcentaje de embasado (.310, penúltimos), slugging (.686, duodécimos), OPS (.385, duodécimos), average con hombres en las bases (.254, décimos) y extrabases (240, decimoterceros).

 

Defensa, la caída del segundo pilar

Aunado a la debacle en su bateo, los Medias Blancas presentaron marcadas gritas en su fortín, que al final de la primera mitad terminaron siendo hoyos negros.

 

La defensiva de los Sox fue la tercera que más errores cometió en la primera parte de la campaña, al fallar en 60 oportunidades, sin contar los 14 pasbol –la segunda mayor cantidad en la liga- que cometieron de forma combinada los receptores.

 

Dentro del equipo la caída de la defensa, que se suponía era uno de los pilares más robustos del conjunto en este 2013, no tiene sentido ni explicación, por lo que, quizás, se ha convertido en el área que más a afectado al desempeño de la novena.

 

En lo factico, los errores de los fildeadores de los Sox le ha permitido a los rivales anotar 38 carreras más, que parecieran no ser muchas. Sin embargo, cuando se revisa y se ve que de los 92 encuentros disputados por el equipo 72 se han definido por tres o menos carreras, se puede identificar el impacto de esos pecados defensivos.

 

La línea central de los Medias Blancas es la que más errores tiene en las mayores. El receptor, Tyler Flowers, cometió cuatro errores; el segunda base, Gordon Beckham, acumuló siete; el campocorto, Alexei Ramírez, falló 14 veces; y el jardinero central, Alejandro De Aza, pecó en seis ocasiones. En total son 31 errores, más de la mitad del total del equipo, cometidos por la línea central.

 

Sin ofensiva y con esas gritas defensivas los Sox tenían que hacer magia para no estar últimos en su división, para la pausa del Juego de Estrellas.

 

Bullpen, la caída del tercer pilar

Si la defensa era una de las bases en la estructura de los Medias Blancas, en la conquista del éxito este año, el bullpen no lo era menos.

 

La gerencia de Chicago contaba con un staff de relevo que fuera confiable, sólido y consistente, tras lo visto el año pasado, en el que muchos de sus brazos jóvenes tuvieron que desarrollarse bajo la dura y sufrida competencia. Pero la confiabilidad, consistencia y solidez del cuerpo de apagafuegos fue intermitente en la primera mitad de la temporada.

 

Los relevista de los Medias Blancas fueron los que registraron la tercera efectividad (4.15) más alta de la Liga Americana, los segundos con el whip más alto (1.43), los segundos con el promedio ofensivo más alto permitido a los rivales (.257), los segundos con más bases por bolas otorgadas (126) y los cuartos con menos ponches (.249).

 

Esa caída del bullpen también impactó a los Sox en la primera mitad, que cerraron con 18 juegos por debajo de .500 y con una desventaja de 14 juegos con los Tigres de Detroit, el líder de la División.

 

Abridores sacaron la cara

Solo el staff de abridores pudo mostrarse como un pilar fuerte, blindado, como se suponía que lo fuera.

 

Los Medias Blancas fueron estructurados este año en base a su pitcheo abridor, contando con la profundidad y el talento que en ese staff tenían, y éste no los ha defraudado.

 

Los iniciadores de los Sox tuvieron la cuarta mejor efectividad (3.94) de la Liga Americana antes de la pausa del Juego de Estrellas. Además fueron los que menos hits permitieron (781), los segundos con menos carreras concedidas (243), los quintos que menos bases por bolas dieron (150) y los que más poncharon (488), los segundos con el mejor promedio al bate permitido a los rivales (.247) y los terceros con el mejor whip (1.22).

 

Chris Sale, quien representó al equipo en el clásico de mitad de temporada, fue el pitcher de mejor rendimiento, registrando 2.85 de efectividad –cuarta mejor en el circuito-, con un whip de 1.01 –el tercero más bajo- y 131 ponches –quinto-.

 

José Quintana (4-2, con 3.71 de efectividad), Héctor Santiago (3-5, 3.30), John Danks (2-6, 4.31), Dylan Axelrod 3-6, 5.33) , Jake Peavy (6-4, 4.30) –lesionado- y Gavin Floyd (0-4, 5.18) –lesionado- también han aportado para el buen registros del staff de abridores.

 

Por venir

Con la decepcionante primera mitad que tuvieron los Medias Blancas no es secreto que los cambios y movimientos de reestructuración están por venir.

 

Hace una semana los Sox pactaron con los Medias Rojas de Boston una transacción en la que se desprendieron del veterano relevista zurdo, Matt Thornton, por quien adquirieron al jardinero de 22 años de edad y bateador derecho, Brandon Jacobs, quien se encuentra en doble.

 

Antes de eso la gerencia del equipo comenzó a mover sus piezas internas, al ascender de triple A al prospecto de la receptoría, Josh Phegley, quien pasó a ser el titular de la posición, desplazando a Flowers.

 

Phegley, quien aún se está desarrollando, tuvo un buen impacto en la primera semana que tuvo de acción en las mayores, al conectar tres jonrones y remolcar nueve carrera.

 

En esta etapa de reagrupamiento los Sox podrían utilizar a algunas de sus piezas de valor para adquirir fichas nuevas para el futuro y para aligerar la carga de la nómina.

 

Jesse Crain (2-3, con efectividad de 0.74), Matt Lindstrom (2-3, con 2.87), Peavy y Danks son los hombres del pitcheos que podrían ser transferidos. Mientras que en el bateo estarían el jarinero, Alex Ríos (19 dobles, dos triples, 11 jonrones, 40 carreras remolcadas y 46 anotadas, además de 19 bases robadas); el campocorto, Ramírez (24 dobles, un jonrón, 21 fletadas, 36 anotadas y 20 bases robadas); el segunda base, Beckham (.335, nueve dobles, un triple, dos jonrones, 13 carreras impulsadas y 19 anotadas). Además de Dunn, De Aza y Keppinger.

 

El gerente general del equipo, Rock Hahn, se mostró abierto a hacer cualquier cambio que ayude a fortalecer a su equipo para futuras campañas, apuntando a la próxima, por lo que mover piezas jóvenes, principalmente de su staff de abridores, no está en sus planes.

 

La segunda será una mitad de movimientos, pruebas, ajustes para los Medias Blancas, que también le darán oportunidades a algunos de sus prospectos de mostrar lo que tienen.

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