junio 2013

Jesse Crain, una luz en la oscuridad

Pocos han sido los motivos que los Medias Blancas han tenido durante esta temporada para celebrar y hacer sentir emocionado a los aficionados.

Una de esas razones que no ha permitido que la noche de los Sox sea completamente negra es Jesse Crain, el mejor relevista del momento en las Grandes Ligas.

Recuerdo que cuando los Medias Blancas adquirieron a Jesse de la agencia libre, el 20 de diciembre del 2010, su contratación pasó un poco por debajo de la mesa debido a toda la euforia que había tras la firma, unos días antes, de Adam Dunn, el hombre de poder que prometía hacer estallar el U.S. Cellular Field con sus cuadrangulares.

En medio de esa algarabía que cegó a más de uno, hubo algunas voces que insistían y sostenían que la mejor adición para el equipo que iba a competir en el 2011 era la del lanzador derecho, quien dejó a los Mellizos de Minnesota, equipo con el que llegó a las Grandes Ligas y se convirtió en uno de los más seguros y efectivos apagafuegos, para sumarse a las filas de los Sox.

Hoy, a dos años y medio de esa transacción que trajo a Crain a los Medias Blancas, el pitcher canadiense le ha dado la razón a quienes apostaron por él.

Hoy Jesse se ha convertido en el mejor relevista -no cerrador- de las mayores y lo ha hecho escribiendo su nombre en el libro histórico de récords de los Sox, al realizar 28 presentaciones de forma consecutiva en la temporada sin permitir carreras, quebrando la marca de la franquicia que estaba en posesión de J.J. Putz, quien lo había hecho en el 2010.

Para Crain debió ser un momento especial ese en el que impuso este nuevo registro, porque lo hizo precisamente frente al equipo con el que se desarrolló y llegó a Grandes Ligas, los Mellizos.

Ese récord, como casi todo lo que ha hecho en la campaña Crain, fue un halo de alegría para el terrible momento que atraviesan los Medias Blancas, hundidos en el último lugar de la División Central de la Liga Americana.

Por esa marca y por sus registros de una victoria, una derrota, efectividad de 0.55, 43 ponches, 32.2 innings, nueve boletos; es que Jesse Crain ha sido una, quizás la única, satisfacción de los Medias Blancas en una campaña, en la que el equipo incluso pudiera terminar sin él.

Felicitaciones Jesse

Resistencia

Los Medias Blancas están probando la resistencia de cada uno de sus miembros y de cada uno de sus fanáticos.

El equipo de Chicago ha sido capaz de encontrar las mil y un forma de perder juegos en esta temporada, que a medida que marcha se van hundiendo en la fondo de la División Central de la Liga Americana, en la que se encuentran ahora con récord de 29 triunfos y 39 derrotas, a diez juegos y medio de desventaja con los líderes, Tigres de Detroit.

Comprar una victoria se ha convertido en un misión imposible para los Sox, que han perdido cinco de los últimos seis.

Hablar de las razones de la debacle de los Medias Blancas es caminar sobre mojado, porque siguen siendo las misma que aquí hemos expresado durante casi toda la campaña: ofensiva, defensa, bullpen y errores mentales, lo único que se salva es el staff de pitcheo abridor, pese a algunas fallas en las últimas semanas.

En estos momentos pareciera un hecho que al llegar julio los Sox serán uno de los equipos más activos en el mercado de venta. La única forma de que eso no suceda es que comiencen a jugar bien y sean consistente, lo que no han podido lograr en 68 juegos este año.

La resistencia está aprueba.

La lluvia ¿de errores?

Los Medias Blancas sufrieron hoy su cuarta suspensión de la temporada en Chicago debido a las condiciones climáticas que se esperan para esta tarde, en la que el anuncio es de tormenta.

Este juego contra los Azulejos de Toronto aún no ha sido reprogramado, pero el mes de agosto es el que mejores opciones ofrece para que se puede efectuar.

Los Sox ya tiene juegos pendiente con los Indios, los Mellizos y los Cachorros. El de Cleveland se jugará en una doble cartelera, el 28 de junio. El de Minnesota se efectuará el 9 de agosto en otro doble juego, mientras que el de los Cachorros se disputará el 8 de julio.

Pero las condiciones climáticas no han sido del todo un problema para los Medias Blancas, o por lo menos no como sí lo ha sido la lluvia de errores que la defensa del equipo ha cometido.

Los Sox son el cuarto equipo con más pecado en la Liga Americana esta temporada, con 42. Sin contar que los receptores han registrado 11 pasbol de forma combinada. En su mayoría esas fallas han significado carreras en contras para el equipo, que en esta temporada ha visto como la defensa, que se suponía fuera una de las bases del éxito de los Medias Blancas, se ha venido abajo.

Los 42 errores de la defensa de los Medias Blancas le han cargado 23 carreras sucias a los lanzadores, una cantidad que al ir al detalle de las situaciones en las que se han cometido esos fallados y revisar lo que han generado se podría ver que al menos un tercio más se les ha cargado a los pitchers como limpias.

Pero manteniéndonos con esa cantidad neta, de 23 anotaciones sucias, igualmente se puede comprobar el duro impacto que ha tenido en el registro de victorias y derrotas del equipo. En lo que va de campaña campaña los Medias Blancas han definido 50 de 63 juegos por tres o menos carreras, quedando con marca de 25-25 en esos juegos, que se desglosan de la siguiente manera: por una carrera 10-12, por dos carreras 8-8 y por tres carreras 7-5.

Para un conjunto al que durante toda la campaña se le ha hecho difícil fabricar carreras, el que la defensa se haga aguas es prácticamente el colmo de los males. Así se vio una vez más el martes cuando teniendo oportunidades de lograr su cuarta victoria en fila, por segunda vez en la campaña, cayeron 7-5, en diez entradas frente a los Azulejos.

La defensa, especialmente en lo que al receptor titular, Tyler Flowers, ha dejado mucho que desear en los Medias Blancas, que continúan últimos en la División Central de la Liga Americana, con récord de 28-35, a ocho juegos de los líderes, Tigres de Detroit.

Despegue fallido

Luego salir airosos del maratónico juego del pasado miércoles, frente a los Marineros de Seattle, pensabamos que los Medias Blancas iban a tomar un impulso importante para retomar definitivamente el sendero del triunfo.

Sin embargo, no ocurrió así.

Los Sox vieron recrudecer sus falencias en el primer encuentro de la serie de cuatro que están disputando desde ayer frente a los Atléticos de Oakland.

La ofensiva que esta ve fue capaz de fabricar hasta cuatro carreras, dándole ventaja de tres al abridor colombiano, José Quintana, falló en dar el batazo decisivo para abrir el encuentro. Especialmente en el quinto inning, que bien pudo haber sido el gran episodio. Pero solo se fabricó una carrera.

En esta oportunidad sería injusto cargarle la mayor responsabilidad de la derrota -la novena en los últimos diez juegos para el equipo- a la ofensiva, que repetimos le respaldo y ventaja de tres carreras a Quintana en el tercer inning.

Fue el pitcheo, específicamente el abridor, el que no cumplió en esta oportunidad, pese a todo el coraje y la lucha que tuvo sobre la lomita Quintana, quien sin estar en su mejor día batalló para mantener a los Medias Blancas en competencia.

Sin embargo, eso no bastó, porque la ofensiva de los Atléticos lo castigó con cuatro jonrones -la mayor cantidad que le conectan en un juego esta temporada-. Eso luego de haber retirado a los primeros 11 hombres a los que se enfrentó.

Pero lo que le sucedió a Quintana no es más que otra muestra del débil y difícil momento por el que atraviesan los Sox y del cual pareciera no haber salidas próximas, aun cuando el deseo es que esta pesadilla acabe pronto.

En los últimos 11 juegos, de los cuales el equipo ha ganado dos y en una oportunidad llegaron a caer ocho veces de forma consecutiva, cadena detenida en la victoria frente a Seattle, el miércoles, en ese juego de 16 entradas; el pitcheo abridor ha tenido inconvenientes, al permitir 35 carreras, la mayor cantidad en un lapso de 11 encuentros en esta campaña.

Lo menos que necesitan los Medias Blancas ahora es que su pitcheo, en especial el abridor, se venga abajo en estos momentos. Hay que recordar que esa ha sido la parte más consistente y efectiva de todo el equipo en este 2013.

Momento crítico

Hace una semana los Medias Blancas estaban en su mejor momento de la temporada, al haber ganado nueve de sus últimos 12 juegos, nivelando su récord en 24-24. Inclusive lograron su primera barrida de la campaña, la cual ocurrió frente a los Marlins de Miami.

Al parecer todo eso fue un espejismo, fue una alegría de tísico, porque luego de ese dulce lapso el equipo ha entrado en un oscuro hoyo al cual todavía no se le ve fin.

Los Sox han perdido siete juegos en fila, su peor cadena de la campaña y han caído a un máximo de siete juegos por debajo de .500 (24-31). La razón de ese desastroso récord está en la ofensiva, la más deficiente de la Liga Americana y la segunda más improductiva de las mayores, solo superada por la de los Marlins.

Pareciera que a la ofensiva de los Medias Blancas se le olvidó batear, se le olvidó cómo hacer carreras y cómo ganar de la noche a la mañana.

En esta cadena adversa, que comenzó con una barrida en contra por parte de los Cachorros de Chicago y que siguió con otra barrida por parte de los Atléticos de Oakland, la alineación de los Sox solo ha fabricado 11 carreras y ha sido blanqueada en tres oportunidades.

Los inconvenientes de la ofensiva han sido muchos, pero vamos a tratar de simplificarlos en dos aspectos: bateo oportuno y capacidad para embarsarse.

Los Medias Blancas de este 2013, a diferencia de los de la temporada anterior, han sido un equipo que no han encontrado la fórmula para ser consistentes en su oportunidad ofensiva, especialmente con hombres en posición de anotar. Los Sox son el tercer peor equipo en Grandes Ligas promedio al bateo con corredores en segundo o tercera, con un registro de .228. Hace un año eran de los mejores.

A eso se le suma la incapacidad que están teniendo para embasarse con regularidad (son antepenúltimos en ese renglón en Grandes Ligas, con porcentaje de .228), lo que llama más la atención y causa mayor conmoción, ya que en este equipo hay hombres que históricamente se han caracterizado por ser bateadores que están constantemente en las almohadillas, como Adam Dunn (.251) y Jeff Keppinger (.237), ambos sin embargo se encuentra entre los diez peores de las mayores en porcentaje de embasado este campaña.

Un equipo que no se embase es un equipo que no puede producir carreras y el mejor ejemplo es lo que está pasando con los Medias Blancas, más allá de su falta de oportunidad.

Entre estos dos aspectos está básicamente la razón del porqué los Sox son en estos instantes el peor equipo de la Liga Americana en carreras anotadas y el segundo más pobre -en ese renglón- en las Grandes Ligas, habiendo registrado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado.

solo 188 carreras.

Ahora en el mal momento por el que se está atravesando la tensión y la desesperación pudiera ser un factor que agrave la situación, al no conseguir los resultados positivos. De ahí que ya se hayan visto a algunos hombres queriendo hacer de más con su bate, queriendo conectar tres jonrones en un mismo turno, lo que es imposible.

Este es el momento de rearmar filas y de recomponer lo que no está funcionando. Eso se debe hacer pronto y rápido, porque ya estamos en el tercer mes de temporada y esta se nos puede ir de las manos.

Hay que comenzar a ganar

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