Alarma en el pitcheo

Chicago.- No es secreto para nadie que la última semana no ha sido a mejor de los Medias Blancas en la temporada, pero aún así ha tenido el aguante y la fuerza para mantenerse en el primer lugar de la División Central de la Liga Americana.

Los Sox han perdido sus últimas tres series y solo han ganado tres de sus recientes nueve encuentros. La razón de esos resultados está en buena medida en las inconsistencias que ha tenido el pitcheo abridor, especialmente Gavin Floyd y Philip Humber, así como la debacle que ocurrió la semana pasada con el staff de relevistas.

Causa impresión ese bajo rendimiento que han tenido los lanzadores de los Medias Blancas, porque si hay un aspecto del equipo en el que se basado la confianza y se sustenta el chance de competir esta temporada por el banderín es precisamente en ese cuerpo de lanzadores.

En estos momentos el staff de lanzadores de los Sox es el séptimo en efectividad entre los 14 equipos de la Liga Americana, con un promedio de 3.97 carreras permitidas por cada nueve entradas de labor.

Ese cuerpo de pitcheo del equipo fue el tercer mejor de la Americana durante el primer mes de la campaña, al registrar efectividad de 3.41 de efectividad y al contar con un Jake Peavy como líder de la rotación de abridores.

En Mayo ese porcentaje subió a 4.20, pese a que Chris Sale fue el As entre los abridores emulando a Peavy con el premio al Pitcher del Mes.

En lo que va de junio ya ese promedio de carreras aceptadas por cada nueve innings es de 4.37.

El principal problema en ese aumento de la efectividad de los pitchers del equipo ha estado en las inconsistencia que han registrado Floyd y Humber, quienes de forma combinada registran 6.95 de “efectividad”, luego del primer mes de temporada.

Entre ambos, además han permitido 20 jonrones en 88 innings de trabajo entre mayo y lo que va de junio, lo que ha agudizado más la situación.

Todo eso aunado a los problemas que tuvo el relevo la última semana, antes de la serie que perdió el equipo en San Luis. En esos días los apagafuegos de los Medias Blancas tuvieron una efectividad de 6.14 en 32.2 innings.

Sin embargo, ante los Cardenales el bullpen respondió y estuvo perfecto en ocho entradas, en las que solo aceptaron un hit, poncharon a cuatro bateadores y dieron un boleto.

Una recuperación es lo que se espera de hombres como Floyd y Humber, en la rotación, si no lo lograron su lugar en ésta estará en peligro.

Los Medias Blancas necesitan buscar soluciones y obtener respuestas rápidas para mantenerse con opción legítima de competir en la División Central, porque recuerden todavía falta mucho camino.

Entre todo lo malo, por los problemas del pitcheo, lo positivo es que la novena se ha podido mantener en el primer lugar, con ventaja de 1.5 juegos y eso, sin duda, es un aliciente para soñar y confiar.

Ahora hay que ir a Los Ángeles, para enfrentar a los Dodgers, como siempre con el propósito de ganar la serie y comenzar una nueva cadena de triunfos.

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