¡Enhorabuena Philip!

Chicago.- Los Juegos Perfectos siempre están rodeados de un aura especial y el que lanzó hoy Philip Humber no fue la excepción.

El lanzador de los Medias Blancas de Chicago, quien esta tarde puso a vibrar a todo el equipo y a toda la afición, que lo acompañó durante el recorrido de las nueve entradas y los 27 outs que realizó de forma perfecta ante la ofensiva de los Marineros de Seattle, estuvo sencillamente bendito en su actuación.

Humber llegó al encuentro de esta tarde con un matchup en teoría favorable para él, al enfrentar a una ofensiva con innumerables deficiencias, pero que en ella cuenta con uno de los bateadores que más contacto hace con la bola en el beisbol y que en diez de sus once campañas en las mayores ha dado más de 200 hits, sin contar que ha sido el hombre que más inatrapables ha dado en las mayores desde su debut en el 2001; obviamente estamos hablando de Ichiro Suzuki.

Todo eso, sin embargo, no importó, porque Humber siempre apacible, calmado, callado, enfocado en el plan de juego que tenía para enfrentar a los Marineros fue dominando uno a uno a los bateadores que se paraban frente a él en el home play.

El derecho tuvo control de la escena en todo momento, trabajando en un ritmo cómodo, rápido y engañando de forma constante a sus oponentes, especialmente con su curva, que fue con el envío que generó la mayoría de los 13 batazos por el aire que le conectó la ofensiva de Seattle.

A medida que iba tejiendo el manto dorado con el que se cubrió de gloria luego de su gesta, Humber, al igual que todos sus compañeros y todos los asistentes en el Safeco Field, así como todas las personas que estábamos describiendo y comentado el juego, fue notando lo mágico y significativo del trabajo que estaba realizando. Fue por ello que en el sexto inning, cuando Munenori Kawasaki, le tocó la bola de frente a él, sonrió y movió la cabeza como preguntándose ¿Y qué están haciendo? ¿Así quieren dañar mi trabajo?

Luego de cada inning que retiraba, el abridor de los Medias Blancas, de 29 años de edad y nativo de Texas, se sentaba en el mismo lugar, en el medio del dugout, al lado izquierdo de los termos anaranjados de Gatorade, que realmente tienen agua. Durante las primeras ocho entradas siempre tuvo a su lado a compañeros, entre ellos al venezolano Eduardo Escobar, al dominicano Alejandro De Aza y a los cubanos Alexei Ramírez y Dayán Viciedo. Ellos, sin embargo, poco se comunicaron con él, incluso antes de comenzar a sentir el aura especial de lo que se estaba viviendo.

Tras retirar la octava entrada y colocarse a solo tres outs de algo que en la historia de Grandes Ligas solo habían logrado 20 hombres, dos de ellos con el uniforme de los Medias Blancas (Charles Robertson, el 30 de abril de 1922, ante Detroit, y Mark Buehrle, el 23 de julio de 2009, frente a los Rays de Tampa Bay), Humber volvió a sentarse en el mismo sitio, pero esta vez sin nadie al lado, nadie quería acercársele ni interferir en la joya que estaba puliendo y que ya estaba a punto de terminar.

Hubo quienes se desesperaron cuando vieron que la ofensiva de Chicago extendió la parte alta de la novena entrada, en la que hicieron una carrera, luego de haber estado en cero desde el segundo inning, y de haber sido retirada en fila y sin alteraciones desde el cuarto y hasta ese último acto.

“Vamos no lo vayan a sacar de ritmo ahora”, se llegó a escuchar en la caseta radial, donde estábamos transmitiendo la entrada al libro histórico de récords y hazañas de las Grandes Ligas de Philip Humber.

Pero nada de eso pasó, porque cuando le tocó el turno, Humber salió a la lomita del Safeco Field para completar su faena, que acabó de una de las formas más extrañas de las que se ha sellado un Juego Perfecto, con un ponche a Bredan Ryan, pero que se completó con un disparo a la inicial de A.J. Pierzynski, quien perdió momentáneamente el pitcheo en curva de le hizo el hombre de la tarde y quien desesperadamente le gritaba que lanzara a la inicial.

Lo demás fue fiesta, celebración y gloria, porque Philip Humber dejó su nombre escrito en la cofradía histórica de los ahora 21 pitchers que han lanzado un Juego Perfecto en Grandes Ligas.

Hoy amigos, fanáticos y seguidores de los Medias Blancas se debe celebrar.

¡Enhorabuena Philip!

 Datos

-       Philip Humber sacó 13 outs con batazos por al aire, nueve con ponches y cinco con conexiones por el piso.

-       Cuatro jugadores latinos participaron y contribuyeron en el logro de Phil Humber, ellos fueron: Alex Ríos, quien en el cuarto inning capturó el batazo más difícil y duro que le dieron al abridor, fue una conexión en línea hacia el jardín derecho; tuvo que correr hacia atrás y hacia su derecha para atrapar la bola en la carrera. Dayán Viciedo realizó cuatro outs en el jardín izquierdo. Alejandro De Aza impulsó una carrera y realizó un out en el centerfield. Alexei Ramírez elaboró tres outs en la defensa del campocorto.

-       Alexei Ramírez fue el único latino que estuvo en el Juego Perfecto de Mark Buehrle y que participó en este de Philip Humber.

- Los Medias Blancas de Chicago igualaron a los Yanquis de Nueva York como los únicos equipos en la historia de Grandes Ligas con tres juegos perfectos.

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