Devastador fin de semana

Chicago.- El peor resultado posible, el que pone al equipo contra las cuerdas y con una rodilla en la lona, fue lo que dejó la serie de tres encuentros que los Medias Blancas de Chicago disputaron en el Comerica Park de Detroit, ante los Tigres.

No solamente fue que la novena de Detroit, comandada por Justin Verlander y Miguel Cabrera, ganó los tres juegos, sino que lo hizo de una forma devastadora, castigando con toda su artillería al pitcheo de los ChiSox y dejando a éstos con una utópica esperanza de optar a la postemporada.

El manager de los Medias Blancas, Ozzie Guillén, lo había dicho antes de iniciarse la serie: “Sí los Tigres no nos barren tendremos chance”.

Bien, la novena de Detroit lo hizo y dejó a los ChiSox a ocho juegos y medio de diferencia en la carrera por el banderín de la División Central de la Liga Americana, a cuatro semanas para que culmine la ronda regular o, si lo prefieren de esta forma, a 25 encuentros de que acabe la participación del equipo en la fase eliminatoria.

En la calculadora aún dan los números, pero en el terreno, con el desempeño irregular que durante toda la temporada han tenido los Medias Blancas, las posibilidades no son tan prometedoras.

Los ChiSox deben ganar 75 por ciento de los juegos que le restan, eso es 19 de 25, y, además, deben ligar a que los Tigres pierdan al menos 11 de los 22 encuentros que le restan. Esto sin contar con los Indios de Cleveland, que también están por encima de la novena de Chicago, en la División Central de la Liga Americana.

Así es el escabroso y empinado camino que tienen que recorrer los Medias Blancas para mantener sus opciones de pasar a la postemporada, luego del resultado en esta serie ante los Tigres, que comenzó el viernes con un dominio absoluto del abridor de Detroit, Justin Verlander, quien silenció a la ofensiva del equipo; el sábado, cuando se logró batear y ligar y se llegó a sacar ventaja de siete carreras, el relevo, en especial Sergio Santos, dejó escapar la victoria, siendo esa, quizás, la derrota más dolorosa del equipo en la campaña, ya que de ganar se le devolvía la cachetada a los Tigres. Ayer, no se logró sacar ese golpe del día anterior y los Tigres volvieron a castigar con toda su artillería.

Esto fue lo que dijo el manager, Ozzie Guillén, tras finalizar el encuentro de anoche:

-       “Fue un fin de semana bastante malo, no era el fin de semana que nosotros esperábamos.

-       “Ha sido un fin de semana muy decepcionante, porque nosotros habíamos jugado bien aquí.

-       “Ellos (los Tigres) hicieron muy buen swing durante toda la serie y nosotros nunca pudimos detenerlos.

-       “Ahora hay que seguir luchando, no nos podemos ir a la casa y ya.

-       “Espero que podamos jugar mejor y mantenernos haciendo nuestro trabajo, no digo que sea fácil, pero si lo logramos ya veremos que sucede al final.

-       “Nosotros mismos nos pusimos en una situación muy, muy, muy difícil.

-       “No creo que lo de ayer haya influido en la actitud y el desempeño de los muchachos, porque ellos son profesionales”.

Las esperanzas es lo último que se pierde. Hoy es un nuevo día y comienza una serie de cuatro encuentros, en tres días, ante los Mellizos de Minnesota. El objetivo sigue siendo lograr triunfos.

1 Comentario

Bravo Ozzie así es….

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