El valor y el handicap de A.J. Pierzynski

Chicago.- A algunas personas y aficionados
puede que no les guste A.J. Pierzynski, el receptor de los Medias Blancas de
Chicago. Incluso muchos llegan a odiarlo.

Pero hay unos
tantos más que lo aman, que ven en él todos sus defectos, pero también todas
sus virtudes y de allí su identificación con el careta de 34 años de edad.

A.J. es un
jugador que puede despertar cualquier tipo de pasiones a favor y contra, pero
del que nunca se puede ni se podrá dudar su esfuerzo y trabajo para ser cada
día mejor y para entregarle hasta la última gota de sudor a su equipo.

Siendo un
catcher de limitadas condiciones defensivas, pero que sabe llamar bien los
juegos y lograr que los lanzadores confíen en él, A.J. se ha convertido en uno
de los peloteros más inteligentes y aguerridos de los Medias Blancas.

Pierzynski es
uno de los hombres que maneja el ánimo interno de los ChiSox, que impulsa a sus
compañeros a dar el máximo como él lo hace, que defiende la camiseta y no deja
que nadie la ofenda sin antes vérselas con él.

Eso ha hecho
de A.J. uno de los jugadores más querido por la afición de los Medias Blancas,
que solo ve lo que él hace dentro del terreno de juego durante las dos horas y
media de los encuentros.

Nosotros
hemos tenido la oportunidad de observarlo mucho más, de ver cómo luego de una
nefasta jornada defensiva regresa al estadio al día siguiente y es el primero
en salir terreno para trabajar en los bloqueos de pitcheos contra el suelo y
así evitar wildpitch; también para corregir la posición de sus pies y la
velocidad en sus movimientos a la hora de intentar sacar outs a los corredores
que le salen al robo de una base.

Ese trabajo
no se ve en los juegos, en buena parte porque no se refleja en la actuación de
Pierzynski, quien sí, repetimos, es quizás uno de los receptores más limitados
en esos aspectos.

Este año solo
ha logrado retirar a tres de los 28 hombres que le han tratado de estafar una
almohadilla. Su porcentaje en ese apartado del juego es el peor entre los
caretas de la Liga Americana, con porcentaje de .107, en base a mil.

Tal situación
no es nada buena ni para él ni para los Medias Blancas de Chicago. A.J. lo sabe
y por eso trata cada días más de corregirla.

Sin embargo,
y más allá de ese esfuerzo diario para ser mejor detrás del home, A.J. compensa
esas deficiencias con un buen llamado de los juegos. Cuando él está catcheando
los lanzadores de los ChiSox registran efectividad colectiva de 3.95, la sexta
mejor entre los 14 conjuntos del joven circuito.

También cubre
sus deficiencias detrás del home con un buen trabajo ofensivo, sin llegar a ser
un bateador sobresaliente, pero él sabe mover a los corredores, sabe sacarle
pitcheos a los contrarios, sabe cómo hacer contacto con la bola, sabe tocar la
bola exitosamente y, por lo general, sus conexiones son oportunas.

Esta campaña
con hombres en las bases su promedio al bate es de .360, el mejor para un
bateador de la novena. Con corredores en posición anotadora es de .323, el
tercero más elevado del equipo solo detrás de Juan Pierre (.333) y Paulo
Konerko (.324).

En esos dos
renglones entre los receptores de la Liga Americana está ubicado en el primer y
segundo lugar, respectivamente. Con hombre en posición anotadora solo lo supera
Matt Wieters, de los Orioles de Baltimore, con promedio de .571.

Pero quizás
ni sus llamados ni su ofensiva sea tan valioso como su motivación dentro del
clubhouse, en el dugout y en el terreno de juego.

A.J. es de
esos peloteros que siempre sabe qué decirle a sus compañeros para
incentivarlos, para exigirles esfuerzo y compromiso, para alentarlos.

Él es uno de
los hombres más positivos del conjunto, a quien no le gusta perder ni fallar,
por eso siempre se le puede ver molestos luego de cualquiera de esas dos
situaciones. Por ese ímpetu es respetado y amado por sus compañeros y los
fanáticos. Por esa misma actitud es odiado por los rivales.

Por todo
ello, es que A.J. Pierzynski sin tener estatus de estrella y mucho menos de
súper estrella ha logrado mantenerse como una de las figuras de los Medias
Blancas, pese a sus deficiencias.

Pero al final
nadie es perfecto, lo que importa es tu actitud, el trabajo y el esfuerzo que
hagas para ser cada día mejor y hacer mejor a los que están contigo, y eso es
lo que hace A.J. dentro de los Medias Blancas.

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