Es muy temprano para entrar en pánico

Chicago.- Tras perder la primera serie de la
temporada, ante los Atléticos de Oakland, hubo varias alarmas que se activaron
entre la afición de los Medias Blancas de Chicago y la prensa que cubre al
equipo.

 La alerta es válida, luego de ver como el
bullpen del equipo, en menos de una semana, arruinó tres labores estupendas de
los abridores y desperdició tres ventajas importantes, que de haberlas
mantenido la novena tendría en estos momentos un récord de diez victorias y dos
derrotas, en vez del que presenta actualmente que es de 7-5.

 Pero así es el beisbol, cuando haces malos
pitcheos o cuando tu defensa no funciona, así sea en una sola jugada, todo se
viene abajo y lo que era un posible triunfo se convierte en una dolorosa
derrota.

 De allí que el manager de los Medias Blancas, Ozzie
Guillén, no pudiera contener su frustración el miércoles, en el último juego de
la serie ante los Atléticos, en el que por segunda vez en los últimos seis días
sus hombres de confianza en el relevo despilfarraron las tres carreras que
tenían de ventaja en el noveno, en el que solo tenían que sacar tres outs para
lograr la victoria.

 ¿Quién en la misma situación no hubiera
explotado como lo hizo Guillén, quien defendió a capa y espada a su bullpen de
las críticas durante sus primeros fallos?

 Ahora bien, ¿es ese el verdadero staff de
relevista de los Medias Blancas? ¿Ese será el desempeño de los hombres del
bullpen durante la temporada?

 No, nosotros creemos que no. Hay datos y
estadísticas para respaldar nuestra creencia, así como la aseveración de Ozzie
Guillén de tener el mejor o uno de los mejores bullpens de la Liga Americana.

 De allí que llamemos a la calma, que solo van
12 juegos en la temporada y el equipo está teniendo un buen inicio, aunque
claro que ha podido ser mejor.

 Como lo dijimos en el análisis previo de la
campaña (aquí el link: http://bit.ly/gbmFPQ)
uno de los aspectos sólidos de los Medias Blancas es su bullpen, por el talento
en los brazos que tienen ahí. Obviamente, mucho de esos lanzadores, como Matt
Thornton iban y aún van a estar bajo la mirada atenta de todos por el rol que les
asignaron en el equipo.

 Thornton, por ejemplo, había sido uno de los
mejores setups del beisbol en los dos últimos años. En este campeonato le tocó
asumir el rol de cerrador, por primera vez a tiempo completo en su carrera, y
en cuatro oportunidades de salvar no pudo concretar ninguna, dos por fallos
propios y las otras dos por errores de su defensiva.

 El zurdo llegó a calificar su mal momento como
el peor y más largo de su carrera, y recuerden que apenas llevamos 12 juegos.
¿Qué quiere decir eso? Que más temprano que tarde él revertirá la situación
actual y comenzará a bajar esa efectividad de 7.71 a la que ha sido su media en
los tres últimos años (2.69).

 Su principal problema en este arranque ha sido
el control, no ha podido colocar la bola en donde quiere y de ahí que presente
cuatro boletos por tres ponches, en cuatro innings y dos tercios. Su habitual
relación de boletos por ponches, desde el 2008, es de 0.25. Es decir, antes de
cada boleto ponchaba a cuatro hombres.

 Pero Thornton no ha sido el único que ha
tenido problemas, solo que los de él se magnifican por ser el cerrador. Will
Ohman -especialista ante bateadores zurdos durante su carrera- también tuvo
inconvenientes en el inicio, Chris Sale -un joven con uno de los mejores brazos
del bullpen y sin miedo a lanzar- ha tenido días buenos y malos, al igual que
Jesse Crain, quien junto a Thornton ha sido uno de los más destacado setup de las
mayores en los últimos años.

 Ni hablar de Tony Peña, quien el año pasado
fue el salvador del bullpen, el hombre que hizo el trabajo sucio por el equipo,
pero que ahorita ha sido bateado con contundencia y ha tenido problemas con su
control.

 Sergio Santos es el único que ha mostrado
consistencia, no solo en este inicio de temporada, sino desde el spring
training. El derecho no ha permitido carreras este año ni en la campaña ni en
los entrenamientos.

 Su actuación lo ha colocado como el candidato
principal para cerrar los juegos de los Medias Blancas de ahora en adelante. Él
tiene los lanzamientos, la mentalidad y disposición para hacerlo, pero Ozzie no
lo lanzará así no más al ruedo.

 El manager de los Medias Blancas tiene un
plan, un plan que le dio resultado en el 2005, cuando fueron campeones, y que
en este 2011, con mayor calidad en el bullpen no habría por qué ser distinto.

 Ozzie empleará diariamente al relevista que esté
en mejor posición, al que le favorezca el enfrentamiento ante los oponentes del
noveno inning para cerrar los juegos. Así llegará un momento en el que se logre
consistencia. El que mejores resultados dé llevará la etiqueta de cerrador.

 Así que recuerden la alerta está permitida,
pero aún es muy temprano para el pánico. La temporada comienza y el equipo
tiene un arranque positivo.

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